El 4 de enero de 1833, el teniente coronel José María Pinedo veía por última vez las islas Malvinas. Pocos días antes, el buque británico HMS Clío había impuesto su fuerza, arriando la bandera argentina e izando la británica, iniciando así un prolongado proceso de reclamos por la soberanía.
Pinedo regresó a Buenos Aires el 15 de enero con las noticias de la ocupación. El 22 de enero, el ministro Manuel Vicente Maza presentó el primer reclamo formal, calificando el procedimiento británico como violento y descomedido. Desde Londres, el ministro plenipotenciario Manuel Moreno elevó protestas detalladas y publicó la postura argentina en el diario Times para lograr difusión internacional.
Mientras Gran Bretaña nombraba gobernadores y formalizaba la incorporación de las islas a su Corona en 1843, Argentina mantuvo sus reclamos diplomáticos. En 1866, Isaac P. Areco redactó la primera tesis académica con fundamentos jurídicos sobre los derechos argentinos.
El escenario se trasladó luego a la ONU. En 1965, la Asamblea General aprobó la Resolución 2065, que reconoció una situación colonial e instó a ambos gobiernos a negociar. Durante el gobierno de Arturo Illia, la diplomacia argentina logró que se incluyera el nombre de "Malvinas" en los documentos de Naciones Unidas.
A pesar de propuestas como la administración conjunta ofrecida por Harold Wilson al presidente Perón en 1974, las negociaciones no prosperaron. Tras la guerra de 1982, ambos países retomaron la actividad consular en 1989 y acordaron puntos específicos sobre pesca, vuelos y la identificación de caídos en el cementerio de Darwin.
El proceso terminó para José María Pinedo con un juicio por su proceder en la defensa de las islas, aunque el proceso fue finalmente cancelado por irregularidades.
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