El fútbol brasileño se ha visto sacudido por una insólita trama de engaños y estafas financieras que tuvo como objetivo a jugadores y dirigentes de importantes clubes. En un operativo coordinado, las autoridades lograron desmantelar una maniobra criminal en la que un hombre se hacía pasar por Luis Castro, el entrenador del club Gremio, para ganarse la confianza de sus víctimas y solicitarles sumas considerables de dinero bajo falsos pretextos sociales.
La investigación, que fue bautizada por las autoridades como "Operación Falso 9", fue el resultado de un trabajo conjunto entre las policías civiles de los estados de Río Grande do Sul y Río de Janeiro. El sospechoso, identificado como Lucas de Oliveira Eduardo, fue finalmente localizado y detenido en la localidad de Itaperuna, situada en el interior del estado de Río de Janeiro.
Según los detalles revelados por la investigación, el estafador utilizaba una técnica de suplantación de identidad digital. Empleaba una fotografía de Luis Castro y un número de teléfono con prefijo de Río de Janeiro para contactar a sus objetivos a través de la aplicación de mensajería WhatsApp. El acercamiento comenzó en el mes de abril, momento en el cual el sujeto empezó a escribir a diversos futbolistas hablándoles sobre un supuesto proyecto social vinculado al fútbol amateur, utilizando la figura del entrenador portugués para dar credibilidad a sus palabras.
Uno de los futbolistas contactados fue el defensor argentino Walter Kannemann, figura habitual de Gremio con pasado en San Lorenzo. En su caso, el falso Luis Castro intentó ejercer una autoridad directa sobre él, enviándole una instrucción concreta: le solicitó que se presentara más temprano de lo habitual a entrenar en el centro de entrenamiento del club, ubicado en el barrio Humaitá. Sin embargo, la astucia del jugador evitó que la maniobra prosperara. Kannemann desconfió del mensaje y decidió verificar la información, descubriendo rápidamente que el entrenador real nunca había emitido tal orden y que se encontraba ante un impostor.
A diferencia de lo ocurrido con el defensor argentino, la estrategia del estafador resultó efectiva con el futbolista colombiano José Enamorado. En este caso, Lucas de Oliveira Eduardo aplicó una táctica de manipulación psicológica más prolongada. Durante varios días, el sospechoso mantuvo conversaciones con Enamorado buscando construir un vínculo de confianza. Le realizaba preguntas personales sobre su familia, su rutina diaria y su rendimiento en los entrenamientos para simular un interés genuino y profesional.
Para evitar que el engaño fuera descubierto, el estafador le pidió expresamente al jugador que no comentara con sus compañeros de equipo que mantenían ese contacto directo. De acuerdo con la investigación policial, esta era una estrategia deliberada para aislar a la víctima y reducir las posibilidades de que alguien más detectara la irregularidad de los mensajes.
Una vez consolidada la confianza, el falso entrenador procedió a realizar el pedido de dinero. Le informó a Enamorado que colaboraba con un grupo social en Río de Janeiro dedicado a la distribución de canastas de alimentos y le propuso realizar una donación. El pedido fue sumamente específico: el estafador solicitó la compra de 300 canastas básicas, con un costo de 75 reales cada una, lo que sumaba un total de 22.500 reales. El futbolista, creyendo ayudar a una causa noble bajo la recomendación de su técnico, realizó la transferencia mediante el sistema Pix el pasado 7 de mayo. Hasta la fecha, el dinero no ha sido recuperado. Para finalizar la estafa, el sujeto llegó a enviar una supuesta confirmación de la institución beneficiaria para dar apariencia de legalidad al proceso.
La ambición de la banda no se limitó únicamente al plantel de Gremio. Las investigaciones revelaron que el sospechoso también intentó infiltrarse en el entorno del Inter de Porto Alegre. Uno de sus objetivos fue Andrés D'Alessandro, a quien contactó fingiendo ser un conocido. En esta interacción, la conversación también derivó en una solicitud de dinero, pero el exjugador y actual dirigente del Inter desconfió de la situación y decidió cortar la comunicación.
Actualmente, el detenido permanece bajo custodia en Río de Janeiro, donde se encuentra siendo investigado por otras posibles estafas de similar naturaleza. Entre los expedientes que analiza la policía figura un presunto pedido de dinero realizado a Dorival Júnior durante su gestión al frente de la Selección de Brasil, así como contactos sospechosos con dirigentes de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).
El delegado Gabriel Lourenço, responsable de la investigación, señaló que el sospechoso poseía una ventaja competitiva para engañar a sus víctimas: Lucas de Oliveira Eduardo había sido futbolista de divisiones inferiores. Según explicó el funcionario, esto le permitía manejar el lenguaje técnico y los modismos propios del entorno futbolístico, facilitando la infiltración y la manipulación de los profesionales del deporte.






