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Trump sugiere revisar la postura de Estados Unidos sobre las Malvinas para presionar al Reino Unido

Presionado por factores internos y externos, Trump dijo que podría revisar la histórica postura de Washington sobre el archipiélago. El Gobierno nacional pidió cautela mientras prepara una cadena nacional sobre el tema.

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Trump sugiere revisar la postura de Estados Unidos sobre las Malvinas para presionar al Reino Unido

Donald Trump ha abierto una puerta diplomática que Washington había mantenido cerrada desde el conflicto bélico de 1982 entre Argentina y el Reino Unido. El presidente estadounidense mencionó nuevamente al archipiélago del Atlántico Sur, en un movimiento que parece responder a presiones externas derivadas de la guerra en Irán y a tensiones internas previas a las elecciones de medio término. El objetivo central de esta declaración sería presionar a Londres para que incremente su gasto en defensa.

Con estas palabras, el mandatario se convierte en el primer presidente estadounidense en 44 años en plantear la posibilidad de que Estados Unidos "revea su posición" respecto a la disputa por la soberanía de las islas. Históricamente, Washington mantuvo una postura de neutralidad, aunque en 1982 el alineamiento fue eventualmente a favor de Londres. Al ser consultado específicamente en el Salón Oval sobre la soberanía del archipiélago, Trump afirmó: "Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas".

A pesar de que el presidente no anunció un cambio formal de política ni detalló el resultado de dicha revisión, y sin mostrarse explícitamente a favor del reclamo argentino —sostenido sistemáticamente desde la usurpación de 1833—, sus declaraciones generaron un fuerte impacto en el Atlántico Sur. Esta postura surge en un contexto complejo, donde Israel también presiona a Londres luego de que el Reino Unido amenazara con imponer sanciones por la creación de nuevos asentamientos en Cisjordania, mientras Gaza continúa bajo fuego.

En Argentina, la mención de Washington a lo que el presidente Javier Milei define como la "causa más sagrada de los argentinos" activó la maquinaria diplomática, coincidiendo con el desarrollo del G20 en territorio norteamericano. La reacción de la Casa Rosada fue cautelosa, evitando la euforia que se vivió en abril tras la filtración de un memo del Pentágono. Aquel documento, revelado por Reuters, ya sugería una revisión de la postura estadounidense como parte de una estrategia para obligar a los aliados de la OTAN a apoyar la guerra contra la República Islámica de Irán. Esa expectativa inicial se había enfriado posteriormente tras la publicación de imágenes de Trump junto al monarca Carlos III.

El canciller argentino, Pablo Quirno, mantuvo un perfil prudente este martes 1 de septiembre, señalando que el gobierno no opera sobre aquello que no controla y reiterando que la solución debe ser diplomática, a través de diversos foros y el apoyo internacional. Esta postura ocurre en un marco donde el gobierno libertario mantiene una retórica anti-multilateralismo, lo que ha generado tensiones en la ONU y en el Comité de Descolonización.

Por otro lado, el asesor Santiago Caputo expresó en la red social X que es "saludable" que Estados Unidos revise su postura y que no se puede esperar menos de un aliado estratégico, afirmando que "Inglaterra es el pasado" y "Argentina es el futuro". En este sentido, el presidente Milei prepara una cadena nacional para el jueves 3 por la noche, donde abordará la "Cuestión Malvinas" junto a Quirno y representantes de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE).

Esta movida gubernamental se produce tras una reunión de Gabinete en la que Quirno presentó un informe de gestión desde su asunción en octubre de 2025, en un contexto de vacantes en cargos clave como la vicecancillería y la jefatura de gabinete. Asimismo, el anuncio coincide con la expansión de la explotación de la cuenca León Marino por el consorio británico-israelí Navitas-Rockhopper.

Para comprender la magnitud de las declaraciones de Trump, es necesario compararlas con la línea mantenida desde Ronald Reagan. Aunque Reagan intentó mediar inicialmente en 1982, terminó inclinándose por el Reino Unido. Posteriormente, presidentes como Barack Obama y Joe Biden sostuvieron una fórmula de neutralidad respecto a la soberanía, reconociendo la administración británica de facto y apoyando una solución negociada. Ninguno de los dos puso sobre la mesa una revisión pública de esta posición.

Desde Londres, el primer ministro Andy Burnham fue tajante al afirmar que la soberanía británica sobre las islas "no está en discusión", una postura unificada en todo el espectro político británico. La tensión entre Washington y Londres se ve agravada por las diferencias en el gasto militar y el compromiso con las operaciones estadounidenses.

Finalmente, la situación se entrelaza con la crisis entre el Reino Unido e Israel. El canciller israelí, Gideon Saar, advirtió que responderá contra Londres si se imponen sanciones por los asentamientos en Cisjordania. En este complejo tablero geopolítico, la cuestión de las Malvinas emerge no como un acercamiento genuino por la soberanía, sino como una herramienta de presión de Trump hacia el Reino Unido en medio de su conflicto con Irán y las tensiones con sus aliados.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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