El calendario de las Grandes Ligas llegó al 1° de septiembre, una fecha que tradicionalmente marca el inicio de la ampliación de los rosters activos. Este movimiento, habitual en cada temporada, ha traído consigo noticias positivas para el talento venezolano, con un total de seis peloteros que han logrado mejorar su situación profesional gracias a las normativas vigentes de la liga.
De acuerdo con las reglas actuales, los equipos de las Mayores tienen permitido incrementar sus plantillas activas, pasando de 26 a 28 jugadores. Este marco normativo difiere de contratos colectivos anteriores, donde las organizaciones tenían la facultad de activar a todos sus 40 jugadores protegidos si así lo consideraban conveniente. A pesar de esta modificación en la norma, la fecha del 1° de septiembre continúa siendo un periodo de oportunidades críticas para muchos atletas que buscan un espacio en el equipo principal.
En el caso particular de los venezolanos, cinco de ellos recibieron el llamado directo a la MLB este martes. Un detalle administrativo importante es que estos cinco jugadores no formaban parte del grupo de privilegiados en el roster de 40, lo que obligó a sus respectivos clubes a realizar la compra de sus contratos a las filiales de Triple A antes de proceder con la activación. Además, tres de estos jugadores integran la promoción de nuevos grandeligas venezolanos prevista para el año 2026.
La figura más destacada de estos movimientos es, sin duda, Ethan Salas. El receptor, nacido en Estados Unidos pero hijo de padres venezolanos y reserva de las Águilas del Zulia en la LVBP, fue llamado por los Padres de San Diego desde El Paso. El ascenso de Salas es particularmente notable dado que solo cuenta con 20 años de edad y apenas 24 juegos de experiencia en Triple A. Su llamado se produce tras una cosecha estadística impresionante: en 96 encuentros (incluyendo su paso por Doble A), registró un OPS de .822, conectó 10 jonrones, robó 17 bases y empujó 61 carreras.
El retorno a las Mayores también fue una realidad para otros tres jugadores. Jedixson Páez, perteneciente a los Caribes de Anzoátegui, vuelve a la acción con los Medias Rojas, equipo que lo obtuvo en diciembre a través del Draft de la Regla 5. Por su parte, Carlos Hernández, reserva de los Leones del Caracas, ha logrado un regreso que califica como un milagro, ya que en enero sufrió un accidente brutal que puso en riesgo su vida; ahora, los Guardianes lo han sumado a su roster. Asimismo, Albert Suárez, también de los Leones del Caracas, retorna con los Orioles, marcando su cuarta llamada al equipo principal en lo que va de 2026 tras haber estado en Norfolk, la sucursal Triple A de la organización.
El quinto llamado a la Gran Carpa fue César Perdomo, un lanzador zurdo y prospecto de los Gigantes de San Francisco. Perdomo, quien es reserva de las Águilas del Zulia, recibió su primer llamado a la MLB para brindar mayor profundidad al cuerpo de pitcheo de los Gigantes. Durante su paso por Doble A y Triple A, el lanzador acumuló 120 innings con una efectividad de 4.43.
Paralelamente a los ascensos, se produjeron dos firmas de agentes libres en Ligas Menores para cubrir vacantes en Triple A generadas por las promociones. Orlando Arcia, campocorto de los Caribes de Anzoátegui, firmó con los Rojos de Cincinnati y fue asignado a Louisville. Arcia, quien jugó este año con los Mellizos de Minnesota antes de pasar por la liga mexicana, llega a Cincinnati debido a que el equipo promovió al dominicano Juan Brito.
Finalmente, los Piratas de Pittsburgh adquirieron al receptor José Herrera, reserva de los Bravos de Margarita. Al igual que Arcia, Herrera había estado jugando en México tras quedar en libertad en el norte. Su contratación responde a la necesidad de llenar el espacio en Indianapolis, la sucursal Triple A de los Piratas, tras el ascenso del catcher panameño Christian Betancourt el pasado 1° de septiembre.
Como dato curioso, ambos agentes libres venezolanos contratados este martes acaban de experimentar cambios de equipo en la LVBP: Orlando Arcia pasó de los Leones del Caracas a los Caribes de Anzoátegui, mientras que José Herrera fue transferido de las Águilas del Zulia a los Bravos de Margarita.






