España ha registrado una cifra alarmante de fallecimientos vinculados a las altas temperaturas durante el verano reciente. De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto de Salud Carlos III, se han contabilizado más de 5.000 muertes atribuibles al calor en el periodo comprendido entre el 1 de junio y el 31 de agosto. Esta cifra representa un nuevo récord para este lapso de tres meses desde que el mencionado organismo comenzó la compilación sistemática de estos datos en el año 2015.
El análisis detallado de las cifras revela una distribución mensual que muestra un incremento sostenido a medida que avanzaba el verano. Durante el mes de junio, el número de defunciones atribuidas al calor se situó en 937 personas. Al llegar el mes de julio, la cifra aumentó significativamente, registrándose 2.025 fallecimientos. El pico más alto se alcanzó en agosto, el mes más crítico del trimestre, con un total de 2.149 muertes. La suma total de estas tres mensualidades arroja una cifra final de 5.111 óbitos, según la información consultada a través de la agencia AFP.
Para comprender la magnitud de este dato, es necesario analizar la comparativa con años anteriores. Antes de este periodo, el récord previo para el trimestre de junio, julio y agosto se había establecido en el año 2022, cuando se registraron 4.652 muertes atribuidas al calor. En comparación, el año 2025 presentó una cifra menor, con 3.651 defunciones, mientras que el año 2024 registró la cifra más baja de los últimos tres años mencionados, con 1.977 muertes. Estos datos subrayan el incremento en la mortalidad asociada a las temperaturas extremas en el territorio español.
La determinación de estas cifras no se realiza de manera arbitraria, sino que responde a un rigor técnico basado en un sistema especializado denominado MoMo, que corresponde a la Monitorización de la Mortalidad. Este sistema es gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, una entidad pública con sede en la capital, Madrid. El funcionamiento del sistema MoMo consiste en la recopilación diaria del número total de muertes que ocurren en toda España.
Una vez obtenidos los datos diarios, el sistema procede a realizar un cálculo complejo para diferenciar la mortalidad registrada de lo que se denomina "mortalidad previsible". Para lograr esto, el sistema MoMo utiliza series históricas de datos, lo que permite establecer un patrón de cuántas personas fallecerían normalmente en esas fechas bajo condiciones estándar. La diferencia entre el número real de muertes y el número previsible es lo que permite atribuir los fallecimientos excedentes a factores específicos, en este caso, el calor extremo.
Además de la monitorización de los fallecimientos, el sistema integra variables ambientales fundamentales para validar sus conclusiones. Específicamente, el proceso incorpora los datos de temperatura informados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Esta integración de datos meteorológicos permite correlacionar los picos de mortalidad con las temperaturas registradas en las diferentes regiones del país, asegurando que el exceso de muertes esté efectivamente vinculado a las condiciones térmicas.
En resumen, el reporte emitido el 1 de septiembre de 2026 confirma que el trimestre de junio a agosto ha sido el más letal en términos de calor desde que se inició la recopilación de datos en 2015. Con 5.111 muertes, España ha superado los registros de 2022, 2024 y 2025, basándose en la metodología de mortalidad previsible y los datos térmicos de Aemet gestionados por el Instituto de Salud Carlos III.
