El sistema financiero argentino ha llevado a cabo una depuración significativa de sus activos, retirando de sus balances una cifra considerable de créditos que ya no presentan perspectivas reales de cobro. Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), procesados por la consultora EcoGo, las entidades bancarias dieron de baja aproximadamente 4,4 billones de pesos en préstamos considerados incobrables.
Este volumen de deuda, que incluye líneas de crédito tanto en pesos como en dólares, ha sido pasado a pérdida. No obstante, el hecho de que hayan sido eliminados de los balances contables no implica necesariamente la extinción de la deuda para el cliente, ya que los trámites de recupero pueden continuar a través de las vías judiciales.
Para comprender la magnitud de este fenómeno, es necesario analizar cómo el sistema financiero mide el estado crediticio de personas y empresas mediante categorías. La morosidad comienza a registrarse a partir de la categoría 3, que abarca demoras de entre tres y seis meses. La categoría 4 se asigna a aquellos créditos con atrasos de entre seis meses y un año, mientras que la categoría 5 se reserva para las deudas con más de un año de mora, siendo calificadas habitualmente como "irrecuperables".
En este contexto, la consultora EcoGo identifica una suerte de "sexta categoría". Esta comprende aquellos créditos que ya fueron eliminados definitivamente de los libros de los bancos. En estos casos, las entidades dejan de figurar como acreedoras directas en sus balances y dejan de reclamar el repago de esos saldos de manera administrativa. Al cierre de mayo pasado, último dato consolidado, el saldo en esta situación alcanzó los 4,4 billones de pesos, lo que representa el 3,1% del total de los préstamos del sistema financiero.
El desglose de esta cifra revela que 2,9 billones de pesos corresponden a líneas de crédito en moneda nacional, mientras que 1,5 billones de pesos corresponden a deuda en dólares. Al respecto, Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, explicó que la deuda en moneda extranjera considerada perdida suele estar vinculada a empresas que han declarado la quiebra o que mantienen sus pasivos judicializados. Menescaldi señaló que, aunque por normativa los bancos deben retirar estos préstamos de su activo, los mismos siguen existiendo a la espera de algún recupero, ya sea mediante la vía legal o la venta de la cartera.
De hecho, es una práctica común en el sistema financiero que los bancos vendan saldos a cobrar a estudios de abogados. En estas operaciones, la entidad vende la deuda por un monto inferior al adeudado originalmente, con el objetivo de desprenderse de activos con muy bajas perspectivas de recupero.
Respecto a la situación actual de la morosidad, la base de datos de la Central de Deudores del BCRA indica que el 54% de la deuda morosa se encuentra en la categoría 4 (atrasos de entre 6 meses y un año). Según las reglas del Banco Central, los clientes en esta situación requieren aproximadamente cinco meses para salir del estado moroso: tres meses de pagos regulares para regresar a la categoría 3 y otros dos meses adicionales para dejar de figurar en el Veraz.
En contraposición a las pérdidas, el sistema también registra un volumen importante de refinanciaciones exitosas. La consultora 1816 estimó que el saldo renegociado entre entidades y clientes ascendió a 2,6 billones de pesos, equivalente al 3,7% del total, cifras que se sitúan entre las más altas de las últimas décadas.
La concentración de estas refinanciaciones es notable, ya que cuatro entidades concentran el 70% de los saldos renegociados: el Banco Galicia lidera con el 32,1%, seguido por el Banco Provincia con el 14,7%, el Santander con el 14,2% y el Banco Nación con el 9,7%.
Existe una diferencia marcada en la estrategia de comunicación entre entidades. Mientras que los bancos privados prefieren gestionar las renegociaciones de manera particular y privada con cada cliente, las entidades públicas como el Banco Nación (BNA), el Bapro y el Banco Ciudad han difundido programas amplios y abiertos de refinanciación.
El Banco Nación informó que, desde el inicio del año, ha refinanciado 102.505 operaciones por un monto total de 476.300 millones de pesos, beneficiando a 89.608 clientes, con un monto promedio por operación de 4,6 millones de pesos. De este total, 64.249 operaciones correspondieron a clientes ya en situación de mora, por un valor de 322.600 millones de pesos. Asimismo, se refinanciaron 36.424 operaciones de tarjetas de crédito en situación de pre-mora por 129.600 millones de pesos, y otros 1.832 casos de pre-mora por 24.100 millones de pesos.
Para facilitar este proceso, el BNA ofrece diversas alternativas, incluyendo la consolidación de obligaciones de hasta 100 millones de pesos a 120 meses bajo la modalidad UVA, unificación de deudas internas y planes específicos para créditos irregulares. En el caso de las tarjetas de crédito, los clientes con hasta 90 días de atraso pueden financiar hasta 10 millones de pesos en plazos de hasta 60 meses, con una tasa nominal anual del 35%, proceso que puede realizarse de forma digital.






