Residentes de Las Tunas y La Habana han manifestado su rechazo ante la prolongada falta de agua y electricidad. En el poblado de Omaha, perteneciente al municipio de Majibacoa, los vecinos se congregaron en el parque haciendo sonar cubos y tanques, luego de varios meses sin recibir el servicio de agua. Según testimonios, al momento de la protesta sumaban también 24 horas sin electricidad. Tras la movilización, las autoridades enviaron camiones cisterna a algunas zonas.
De manera similar, en los barrios Párraga y La Palma, en el municipio de Arroyo Naranjo, La Habana, un grupo de madres cerró la calle con sus hijos. Las manifestantes denunciaron tres días sin agua y dos sin energía eléctrica. Estas protestas coinciden con el inicio del curso escolar este martes, lo que generó preocupación entre las familias por la imposibilidad de planchar los uniformes o calentar la merienda de los niños, llegando algunas madres a afirmar que sus hijos no asistirán a clases.
Este descontento ocurre en un contexto de marcada precariedad en el sistema educativo cubano. La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, reconoció que el país solo tiene cubierto el 73% de las plazas docentes, con las mayores dificultades concentradas en La Habana y provincias occidentales.
Para mitigar este déficit, el Ministerio de Educación recurrirá a estudiantes universitarios y profesionales de sectores como la cultura, la ciencia y la industria. Asimismo, se aplicará la Resolución 10 para redistribuir las cargas docentes. Las autoridades anunciaron que flexibilizarán la presencialidad, las jornadas escolares y el uso del uniforme para intentar mantener abiertas las aulas en medio de las dudas de los padres sobre el envío de sus hijos a las escuelas.
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