El cierre del mes dejó un escenario contrastado en los mercados financieros argentinos, donde la renta variable mostró un vigor notable frente a una renta fija que continúa operando bajo presión. El S&P Merval registró su mayor ganancia mensual, impulsado principalmente por un rebote en los sectores bancarios y papeles de mayor peso, los cuales habían sido los más afectados durante el transcurso de agosto.
Este crecimiento del índice local se vio amplificado por el comportamiento del dólar Contado con Liquidación (CCL), que retrocedió un 0,8%. Esta caída de la moneda paralelamente a la subida de las acciones permitió que la mejora del índice, medida en moneda dura, fuera aún más pronunciada. En términos generales, la recuperación de la renta variable fue extendida: 15 de las 20 acciones líderes cerraron la jornada en terreno positivo, con un avance promedio del panel del 1,8%.
Entre los activos más destacados se encontraron Cresud y BBVA, ambos con un crecimiento del 4,1%. El sector financiero mantuvo el impulso con el Grupo Supervielle registrando una suba del 3,3% y el Banco Galicia un alza del 3%. Esta tendencia se trasladó y se potenció en Wall Street a través de los ADRs argentinos, que escalaron hasta un 5,2%. En este segmento, sobresalieron las performances de Supervielle con un 5,2%, BBVA con un 4,6% y Cresud con un 4%. El análisis de estos movimientos sugiere que la mejora de las acciones locales responde a factores internos del mercado argentino y no a un impulso proveniente del contexto exterior.
Sin embargo, el optimismo de las acciones no se trasladó a los bonos soberanos. La renta fija operó de manera dispar, evidenciando una dinámica mucho más débil. Mientras que los títulos emitidos bajo ley local, conocidos como Bonares, mostraron variaciones positivas, los bonos bajo ley extranjera, denominados Globales, cerraron en rojo. La presión se concentró especialmente en la deuda soberana en dólares de duración larga. En contraste, los instrumentos emitidos por el Banco Central (BCRA) y la deuda capitalizable en pesos mostraron una mayor resistencia. El riesgo país, por su parte, se mantuvo estable en los 512 puntos.
Este comportamiento de la renta fija refleja que los bonos continúan estando más condicionados por la prima electoral y un contexto internacional desfavorable. En este sentido, el debate local se centra en la cantidad de riesgo político que ya ha sido incorporado en los precios. Un informe de GMA Capital indica que, basándose en la relación entre los bonos que vencen antes y después de las elecciones, el mercado asigna actualmente una probabilidad del 53,5% a la continuidad de Javier Milei en el poder, frente a un 46,5% para un escenario de gobierno opositor.
Simultáneamente, el foco de atención comienza a desplazarse hacia la economía real. Tras un periodo donde el equilibrio fiscal y comercial generaron un efecto sorpresa, el mercado empieza a darle más peso a la evolución de la actividad económica, los ingresos y la capacidad de ahorro de los hogares. En paralelo, las estimaciones privadas sugieren que la inflación de agosto habría vuelto a desacelerarse, situándose en un rango entre el 1,4% y el 1,7%, lo que consolida el ancla nominal como uno de los soportes principales del programa económico vigente.
El panorama internacional, por su parte, añadió una capa de cautela. Wall Street operó a la baja, con el Dow Jones retrocediendo un 0,7%. La principal causa de esta inestabilidad fue la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, luego de que se produjeran ataques estadounidenses sobre posiciones iraníes en la isla de Larak y la posterior respuesta de Teherán. Este conflicto provocó que el precio del petróleo subiera cerca de un 2%, mientras que el oro registró una caída cercana al 1%.
A esto se suma la incertidumbre sobre la política monetaria de Estados Unidos. Tras el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole, el mercado volvió a considerar una mayor probabilidad de que la Reserva Federal (Fed) suba las tasas en septiembre. Según los datos de CME FedWatch, esta posibilidad alcanzó el 66%, quedando los inversores a la espera de los datos laborales de esta semana para confirmar o moderar dicha expectativa.
En el mercado de acciones estadounidense, se observaron movimientos mixtos. Tesla logró despegarse del tono negativo del mercado con una suba cercana al 5%, impulsada por las expectativas en torno al lanzamiento del Cybercab. En sentido opuesto, Amazon cayó un 3% debido a versiones sobre una demanda de la FTC relacionada con sus prácticas publicitarias.






