El reconocido comunicador y realizador Patricio Cisternas, quien alcanzó una notable popularidad liderando el exitoso espacio gastronómico «Hacedor de hambre», ha compartido una visión tajante y profunda sobre la realidad nacional. En una reciente intervención durante el programa «Caudal», emitido a través de la plataforma Youtube y conducido por la periodista Daniela Aguilera, Cisternas analizó los factores determinantes que lo impulsaron a tomar la decisión de radicarse fuera de Chile.
El análisis del comunicador surge en un contexto particular, ya que su partida del país se produjo precisamente en el peak de su carrera mediática, momento en el cual su influencia y visibilidad se encontraban en su punto más alto. Ante la interrogante planteada por la conducción del programa sobre los motivos exactos de su exilio voluntario, Cisternas centró su respuesta en una crítica severa al funcionamiento del sistema público y la estructura institucional chilena.
Durante la entrevista, realizada desde el extranjero, Cisternas fue enfático al establecer una distinción clara entre el afecto de la ciudadanía y la operatividad de las instituciones. Para el realizador, existe una brecha profunda entre el cariño que las personas le brindaron y la frialdad de un sistema que, a su juicio, resulta hostil para quienes intentan emprender o crear. En este sentido, calificó la estructura organizativa del país como «castigadora», especialmente dirigida hacia los emprendedores y los creadores de contenido.
«Chile es bonito, pero Chile es ingrato. Chile hace mucho daño (…) el país como sistema, como Estado, ni siquiera gobierno, es muy castigador», afirmó Cisternas, subrayando que su malestar no se dirige a una administración política pasajera, sino a una falla sistémica del Estado chileno que persiste más allá de los gobiernos de turno.
La crítica del experto en gastronomía se extendió hacia el capital humano que gestiona la administración pública. Cisternas fustigó duramente a las autoridades y a los funcionarios encargados de la gestión de permisos y fondos destinados a proyectos culturales y gastronómicos. Según sus declaraciones, existe una alarmante falta de competencia en los niveles jerárquicos de la administración, señalando que «Chile está lleno de gente ignorante dentro de puestos importantes».
Para ilustrar sus afirmaciones, el comunicador relató las dificultades y los constantes obstáculos que enfrentó al intentar concretar diversos proyectos audiovisuales. Cisternas mencionó específicamente su experiencia con organismos de fomento como Corfo y ProChile, instituciones diseñadas teóricamente para impulsar el desarrollo económico y la promoción del país. Sin embargo, el realizador acusó que la realidad operativa de estas entidades es inviable debido a una tramitación excesiva.
«Queremos generar algo, ir a Corfo, a ProChile a pedir algo y te quedan mirando con cara de… ‘no, no se puede. Llena 350 mil papeles’», precisó Cisternas, haciendo referencia a la burocracia asfixiante que, según su relato, impide que las ideas innovadoras se transformen en realidades tangibles.
Finalmente, el comunicador cerró su análisis con una evaluación cruda sobre la organización estatal, describiendo al Estado chileno como un ente desorganizado y deficiente. Utilizando un lenguaje directo y sin filtros, concluyó que «como Estado Chile es un país bien como el orto, desorganizado». Esta acumulación de frustraciones y la sensación de agotamiento frente a un sistema que no facilita el crecimiento profesional fueron, según sus propias palabras, los detonantes definitivos de su partida. «Entonces eso me dijo ‘ya’. Chile me cansó en ese sentido», sentenció el realizador, cerrando así el capítulo sobre las razones que lo llevaron a buscar nuevas oportunidades lejos de su tierra natal.






