Ni cigarrillos ni electrónica. Ahora, el botín más lucrativo en el Puente de la Amistad, que une Brasil y Paraguay, son los fármacos para bajar de peso.
Las autoridades brasileñas reportan un aumento drástico en la incautación de medicamentos basados en GLP-1, como la semaglutida y la tirzepatida. Solo en el primer semestre de 2026, se decomisaron más de 76 mil unidades, casi el triple de lo registrado en todo el año anterior. Estos productos se han convertido en la segunda categoría de contrabando más valiosa de la región, superada únicamente por los teléfonos celulares.
El crimen organizado está migrando hacia estos fármacos debido a su alta rentabilidad y facilidad de transporte. A diferencia de los cigarrillos, que requieren camiones, estas pequeñas plumas y viales pueden ocultarse en suelas de botas, botellas de champú o compartimentos secretos de vehículos. La diferencia de precio es abismal: mientras una ampolla de tirzepatida puede costar más de 1.400 reales en Brasil, en Paraguay se vende por aproximadamente 340 reales.
Sin embargo, el riesgo para la salud es crítico. El doctor Alexandre Hohl advierte que estos péptidos pierden estabilidad si se exponen a temperaturas extremas durante el traslado ilegal. Además, existe el peligro de consumir versiones falsificadas o impuras. Ya se han reportado casos graves, incluyendo a una paciente que terminó en cuidados intensivos con acidosis láctica tras usar un producto de contrabando.
La situación es tan compleja que ya circulan versiones de la retatrutida, un medicamento experimental que aún no ha sido aprobado por ninguna agencia reguladora mundial. Ante esto, Anvisa y Dinavisa han firmado un acuerdo para reforzar la vigilancia fronteriza y combatir este mercado ilícito que avanza tan rápido como la industria farmacéutica.
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