Tensiones en el Medio Oriente. Estados Unidos e Irán han vuelto a intercambiar ataques militares, rompiendo semanas de relativa calma y amenazando la estabilidad en una región ya crítica.
El episodio comenzó cuando el Comando Central de Estados Unidos, el CENTCOM, ejecutó una acción limitada y precisa contra dos lanzadores de cohetes iraníes en la isla de Larak. Según Washington, estas fuerzas se preparaban para desplegar minas marinas en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para el suministro energético y el comercio mundial. El CENTCOM afirmó que la operación fue necesaria para eliminar una amenaza inminente y proteger a los marinos civiles.
En represalia, Irán disparó misiles contra objetivos militares estadounidenses en Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. Las fuerzas armadas de Jordania informaron haber interceptado y destruido ocho misiles antes de que representaran un peligro. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos detectaron un dron en sus aguas territoriales y calificaron la acción iraní como una "escalada peligrosa", aunque negaron que alguna de sus bases hubiera sido impactada.
Este enfrentamiento ocurre pocos días después de que el presidente Donald Trump declarara el estrecho de Ormuz libre de minas, advirtiendo que cualquier embarcación que intente colocar nuevas minas será destruida de manera sistemática.
Mientras el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró que su país no busca la guerra pero responderá decisivamente a las agresiones, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica calificó el ataque estadounidense como un "error estratégico y mortal".
Actualmente, Estados Unidos mantiene la vigilancia en la zona para asegurar el libre flujo del comercio, mientras que Teherán insiste en su derecho a gestionar la vía marítima.
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