El conductor y actor Darío Barassi atraviesa una etapa de profundas transformaciones personales y profesionales. Mientras presenta al público "Gutiérrez is my name", su nueva serie para Disney+, el artista reconoce que este proyecto llegó en un momento crucial de su vida, funcionando como un refugio creativo en medio de un proceso de duelo y una revisión exhaustiva de sus propias prioridades.
En la ficción, Barassi interpreta a Gutiérrez, un hombre convencido de que puede evitar la Tercera Guerra Mundial utilizando pocos recursos pero una determinación inquebrantable. Para lograrlo, el actor debió enfrentarse a un desafío actoral significativo: desprenderse de su propia personalidad. Según relató, el director Jesús Braceras fue tajante desde el inicio al indicarle que en este personaje no debía haber nada de "Barassi". Esta exigencia le permitió salir de los moldes habituales de sus roles previos, que solían acercarse a su imagen pública de hombre gracioso o copado, obligándolo a "actuar de verdad" y a experimentar una desconexión necesaria de su propia identidad.
Este deseo de "dejar de ser Darío" no fue casual. El actor confesó que el estreno de la serie coincidió con el doloroso proceso tras la muerte de su madre, quien falleció debido a una enfermedad rápida y agresiva. Este suceso, que describió como un "cachetazo emocional", lo dejó sintiéndose huérfano y lo llevó a replantearse su mirada sobre la vida. El impacto fue tal que, tras más de dos décadas asistiendo a la misma psicóloga, Barassi decidió cambiar de terapeuta para iniciar un nuevo proceso. Actualmente, afirma sentirse más estable y conectado con el presente, aunque admite que sigue trabajando para regular la exigencia, el control y la obsesión que lo definen.
En el plano familiar, Barassi comparte su vida desde hace 17 años con Lucía Gómez Centurión, con quien tiene dos hijas: Emilia, de 7 años, e Inés, de 4. La paternidad ha sido otro motor de cambio, obligándolo a "bajar un cambio". El conductor reconoció que, inicialmente, tendía a convertir cada encuentro con sus hijas en un espectáculo, actuando casi como un animador infantil para compensar el tiempo que pasa fuera de casa. Ahora, a través de su terapia, busca aprender a compartir momentos de calma, como pintar o cocinar, evitando que la interacción sea siempre un show agotador.
A pesar de su imagen alegre, Barassi se mostró vulnerable al hablar de su salud. Admitió que su cuerpo es "lo que menos escucha" y que ha sido negligente con su bienestar físico. Actualmente, se encuentra bajo el seguimiento de un médico especialista en obesidad y ha comenzado a entrenar tres veces por semana, aunque reconoce que el proceso es lento. Asimismo, mencionó que padece de insomnio, durmiendo apenas cuatro o cinco horas por noche, y que recurre a medicación para manejar la ansiedad.
El lado controlador de su personalidad también salió a la luz al hablar de la organización de los cumpleaños de sus hijas, donde su obsesión por los detalles llegó al punto de que una productora lo calificara como "insoportable". Barassi reconoce que esta necesidad de control es una parte de su naturaleza que intenta regular para que no se vuelva patológica.
De cara al futuro, el artista mantiene una agenda sumamente organizada. Ya tiene cerrados proyectos para 2027 y está negociando una obra de teatro para 2028. Además, se prepara para filmar una película en Uruguay junto a Viole Urtizberea en octubre y evalúa la continuidad de "Ahora caigo" debido a los buenos números de rating. A pesar de la carga laboral, Barassi concluyó que su mayor deseo es que sus hijas crezcan sanas y poder disfrutar de su familia, manteniendo la gratitud por la vida que ha construido.





