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El juicio por el asesinato de Tupac Shakur revive el vínculo con la muerte de Biggie Smalls

Seis meses después del homicidio de Tupac Shakur —la víctima más destacada de la encarnizada rivalidad del hip-hop entre las costas este y oeste—, su principal rival, Christopher Wallace, parecía cansado de todo aquello.

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El juicio por el asesinato de Tupac Shakur revive el vínculo con la muerte de Biggie Smalls

En marzo de 1997, Christopher Wallace, mundialmente conocido como Biggie Smalls o The Notorious B.I.G., expresó a la emisora de radio KYLD de San Francisco su deseo de poner fin a la encarnizada rivalidad entre el rap de la Costa Este y la Costa Oeste. “Estoy empezando a superar toda esta situación... esto ya se acabó”, afirmó el artista. Sin embargo, cuatro días después de esas declaraciones, Wallace murió tiroteado desde un vehículo mientras estaba detenido en un semáforo en Los Ángeles, siguiendo el destino de su principal rival, Tupac Shakur, quien había sido asesinado seis meses antes.

Casi tres décadas después, el nombre de Biggie Smalls vuelve a cobrar relevancia en el marco del juicio por homicidio contra Duane “Keffe D” Davis. Aunque el proceso legal actual se centra en la acusación de que Davis organizó el asesinato de Shakur, la figura de Wallace ha sido recurrente durante el litigio. Desde los alegatos iniciales, la fiscalía ha mencionado al rapero de la Costa Este, y se ha revelado que dos de los testigos que declararon fueron asignados originalmente para investigar la muerte de Wallace y no la de Shakur. El propio Davis, en sus memorias publicadas en 2019, escribió que se encontraba cerca en el momento en que ambos artistas fueron asesinados.

La conexión entre ambos crímenes fue planteada desde el primer día tras la muerte de Wallace el 9 de marzo de 1997. En aquel entonces, el teniente Anthony Alba, del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), señaló que, debido a que ambos eran artistas de rap gánster, se coordinarían con las autoridades de Las Vegas para determinar si existía un vínculo. A pesar de que no se han encontrado respuestas definitivas sobre una conexión clara, el juicio de Davis ha expuesto cuán estrechamente vinculadas estuvieron las investigaciones policiales.

El impulso definitivo en la búsqueda del asesino de Wallace llegó en 2006, cuando el jefe de policía William Bratton creó un grupo especial. Esta medida fue consecuencia de una demanda federal presentada en 2002 por la familia de Wallace, quienes alegaban que agentes del LAPD, algunos vinculados al sello Death Row Records, fueron responsables del homicidio y que el departamento ocultó pistas para proteger a sus oficiales. Aunque el LAPD negó las acusaciones, un juez anuló el juicio al descubrir que una transcripción crucial sobre la participación de un agente había sido mantenida oculta. Finalmente, la ciudad pagó US$ 1,1 millones en honorarios legales y la familia retiró la demanda, pero el proceso generó entrevistas que llevaron a un avance inesperado en el caso de Tupac Shakur.

Duane “Keffe D” Davis atrajo la atención de los investigadores debido a que conducía un Chevrolet Impala, vehículo similar al descrito por testigos en el asesinato de Wallace. Además, era conocido en su barrio por manejar grandes sumas de dinero. Tras ser detenido con cocaína y PCP, el detective Daryn Dupree y otros investigadores lo presionaron para obtener información. En 2008, durante un interrogatorio, Davis admitió haber estado en la fiesta del Museo Automotriz Petersen antes del tiroteo contra Wallace, pero negó su implicación en ese crimen. Fue en ese momento cuando Davis lanzó una revelación que conmocionó a los agentes: “Nosotros hicimos el otro”, refiriéndose al asesinato de Tupac Shakur.

En reuniones posteriores, Davis detalló que el ataque a Shakur fue una represalia por una paliza que el grupo del rapero le propinó a su sobrino, Orlando “Baby Lane” Anderson, en el hotel MGM Grand. Según Davis, él consiguió el arma y, aunque inicialmente planeaba atacar un club de Marion “Suge” Knight, terminó encontrando a Shakur y Knight en un vehículo por casualidad. Davis afirmó que le pasó el arma a Deandre Smith, quien se negó, y finalmente fue Anderson quien efectuó los disparos.

Davis también alegó que existía un motivo económico: una promesa de Sean “Diddy” Combs, fundador de Bad Boy Records, quien supuestamente le ofreció US$ 1 millón para eliminar a Shakur y Knight. Combs ha negado reiteradamente estas acusaciones, y su representante ha sostenido que Davis inventó estas declaraciones para obtener fama.

La rivalidad que culminó en estas tragedias se intensificó tras un incidente en 1994 en Quad Studios, donde Shakur fue atacado y recibió cinco disparos. Shakur sobrevivió, pero el evento lo dejó marcado emocionalmente, especialmente cuando Biggie lanzó la canción “Who Shot Ya?”, que Tupac interpretó como una provocación. Esta tensión escaló hasta el lanzamiento de “Hit ’Em Up”, un tema de ataque donde Shakur ridiculizaba a Wallace y Combs. A pesar de este historial de hostilidad, las últimas palabras de Biggie Smalls reflejaron un intento fallido de reconciliación, asegurando que la rivalidad había terminado y que estaba abierto al diálogo antes de que su vida fuera truncada violentamente.

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