¿Alguna vez has sentido que tu energía solo alcanza para cumplir con las obligaciones diarias? Llegar cansado después del trabajo es habitual, pero el problema comienza cuando esa sensación deja de ser transitoria.
Cuando dejamos de cocinar, postergamos el autocuidado, vemos menos a nuestros amigos o abandonamos actividades que antes disfrutábamos, estamos entrando en un ciclo donde el “deber hacer” desplaza progresivamente al “querer hacer”. En este escenario, incluso el descanso cambia de sentido: el tiempo libre deja de ser un espacio para disfrutar o desconectarse y pasa a utilizarse exclusivamente para recuperar fuerzas y volver a trabajar al día siguiente.
Ante esta realidad, la nutrióloga Catalina Fullerton, a través de la iniciativa "Vive Ligero" del laboratorio Novo Nordisk, propone incorporar hábitos concretos y sostenibles a la rutina diaria. Esta iniciativa invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud, entregando herramientas específicas para abordar el sobrepeso y la obesidad.
Sin embargo, la solución no consiste necesariamente en sumar nuevas obligaciones bajo la etiqueta del autocuidado. El primer paso es reconocer qué actividades consumen nuestra energía y cuáles permiten recuperarla. Es fundamental entender que el equilibrio no depende solo de organizar mejor el tiempo, sino que también influyen las condiciones laborales, los traslados y las responsabilidades de cuidado.
Una vida equilibrada no debería consistir solamente en tener energía para seguir trabajando; también necesita dejar espacio para vivir y disfrutar lo cotidiano.
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