¿Puede la seguridad convertirse en un obstáculo para la economía? En el corazón histórico de Bogotá, los comerciantes de La Candelaria enfrentan una crisis preocupante.
La instalación de vallas y barreras de seguridad en diversos puntos de la zona ha generado una fuerte denuncia. Según testimonios recogidos por medios como Caracol TV, el impacto económico ha sido severo, con una disminución de las ventas de hasta el 80 % en algunos establecimientos.
Propietarios de restaurantes, cafés y tiendas advierten que estas estructuras dificultan el acceso de clientes y turistas. En un sector cuya economía depende vitalmente del tránsito peatonal y la población flotante, cualquier barrera física se traduce en una pérdida directa de ingresos.
Esta situación ocurre bajo el marco del Decreto 117 de la administración distrital, el cual busca organizar el espacio público y regular las actividades económicas informales. La Alcaldía sostiene que su objetivo es lograr un equilibrio entre la seguridad, la movilidad y la convivencia.
No es la primera vez que ocurre; ya en marzo de 2024, el sector reportó pérdidas debido a cierres de calles y protestas. Por ello, los empresarios solicitan ahora una revisión urgente de las medidas. Piden retirar las vallas innecesarias o sustituirlas por mecanismos que garanticen la protección sin bloquear los accesos para residentes, proveedores y visitantes.
Para los pequeños negocios, que deben cubrir costos fijos de alquiler, salarios e impuestos, una reducción prolongada de ventas puede transformar una afectación temporal en un problema de supervivencia empresarial.
El reclamo es contundente: es posible proteger la seguridad del centro histórico sin cerrar el paso a quienes viven del comercio y el turismo en Bogotá. Siguenos en Noticias lat para más noticias.




