Un incidente doméstico que pudo haber terminado en tragedia ocurrió recientemente en Ciudad del Este, específicamente en una vivienda ubicada en el barrio 23 de Octubre. Un niño de tan solo 12 años de edad resultó herido en la zona del rostro debido a un disparo accidental provocado por la manipulación de un arma de aire comprimido.
El suceso se desencadenó cuando el menor, mientras se encontraba en el interior del domicilio, halló un rifle de aire comprimido que estaba depositado en una de las habitaciones de la casa. De acuerdo con el relato proporcionado por una familiar del niño, el menor comenzó a manipular el dispositivo de manera imprudente. En el transcurso de esta manipulación, se produjo un disparo accidental que impactó directamente en el rostro del menor.
El proyectil disparado por el arma alcanzó la zona de la mandíbula del niño. A pesar de la peligrosidad inherente a este tipo de incidentes, la lesión resultante fue catalogada como superficial. No obstante, el impacto generó un estado de alarma y un gran susto entre los residentes de la vivienda y los familiares presentes en el momento del accidente, dada la fragilidad de la zona afectada y la edad de la víctima.
Ante la emergencia, el niño fue trasladado de manera inmediata al Hospital de Trauma para recibir la atención médica pertinente. Una vez en el centro asistencial, el equipo médico procedió a evaluar la gravedad de la herida. Tras realizar las revisiones correspondientes, los profesionales de la salud pudieron constatar que la lesión era leve, descartando daños profundos o compromisos graves en la estructura de la mandíbula o tejidos circundantes.
A pesar de que el estado de salud del menor no se encontraba en riesgo crítico, el impacto emocional del evento fue significativo para la familia. Tras asegurar la estabilidad física del niño, la madre del menor tomó la decisión de acudir a la comisaría local para informar sobre lo sucedido y tomar medidas preventivas respecto al arma involucrada en el accidente.
En un acto de responsabilidad y colaboración con las autoridades, la madre entregó voluntariamente el rifle utilizado en el incidente. Según el informe policial, el arma incautada es un rifle de aire comprimido de calibre 5,5 mm. Este dispositivo quedó bajo custodia de la Policía Nacional, habiendo sido formalmente incautado para formar parte del expediente del caso.
Actualmente, el caso se encuentra bajo investigación por parte de las autoridades competentes. El objetivo de este proceso es analizar las circunstancias exactas que permitieron que el niño tuviera acceso al arma en la habitación y así documentar el evento. La incautación del rifle de calibre 5,5 mm es el paso procedimental estándar en este tipo de situaciones para evitar que el objeto vuelva a ser manipulado mientras se aclaran los hechos.
Este episodio resalta la vulnerabilidad de los menores ante la presencia de armas de aire comprimido en el hogar, ya que una manipulación imprudente, como la ocurrida en el barrio 23 de Octubre, puede derivar en lesiones físicas. Afortunadamente, en este caso particular, la intervención rápida para llevar al niño al Hospital de Trauma y la posterior entrega del arma a la policía permitieron cerrar la fase crítica del accidente con una lesión superficial y la remoción del riesgo del domicilio.
En resumen, el menor de 12 años se encuentra fuera de peligro tras haber sido atendido por los médicos, mientras que el rifle de aire comprimido permanece en manos de la Policía, quienes continúan con las diligencias correspondientes para el cierre de la investigación sobre este disparo accidental.






