¿Qué ocurre cuando el "chanchito" de emergencia de la mayor potencia mundial se empieza a vaciar? Así describió Steve Scalise las Reservas Estratégicas de Petróleo de Estados Unidos, la SPR, un seguro diseñado para proteger al país ante grandes disrupciones en los mercados energéticos globales.
Hoy, la situación es preocupante. Las reservas han caído por debajo de los 300 millones de barriles, el nivel más bajo en más de cuatro décadas, una cifra que no se veía desde enero de 1983. Esta disminución es el resultado de liberaciones masivas para mitigar los efectos de los conflictos en Ucrania e Irán y estabilizar los precios internos.
El riesgo es técnico y geopolítico. Analistas de la industria advierten que, si el inventario cae por debajo de los 250 millones de barriles, la integridad de las cavernas subterráneas y la capacidad de bombeo rápido podrían verse comprometidas. Aunque la producción venezolana ha aumentado, alcanzando los 1.07 millones de barriles diarios y redireccionando exportaciones hacia Estados Unidos, los expertos señalan que el crudo venezolano es un complemento, pero difícilmente puede sustituir la SPR en el corto plazo.
Este escenario plantea una interrogante crítica para países como Chile. El país sudamericano importa el 99% del petróleo crudo que utiliza y no cuenta con una reserva estratégica estatal comparable. Si bien existen obligaciones para que los importadores mantengan existencias por 25 días y opera el mecanismo MEPCO para amortiguar precios, estas medidas son ineficaces ante un riesgo de suministro físico.
Ante una coyuntura geopolítica cada vez más tensa, surge la necesidad de debatir la construcción de un "chanchito" petrolero chileno para garantizar la seguridad energética nacional.
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