Mientras el oeste de Estados Unidos enfrenta los peores incendios forestales de la última década y una grave crisis hídrica, el Departamento del Interior parece tener otra prioridad: la apariencia de Washington.
Donald Trump ha impulsado un plan para "embellecer" la capital antes del 250º aniversario del país. Para lograrlo, han sido desplegados cerca de 300 empleados especializados del Servicio de Parques Nacionales, personal que normalmente responde a desastres naturales e incendios en lugares tan remotos como Alaska y California. Estos equipos ahora trabajan en la renovación de fuentes, la retirada de escombros en campos de golf y el mantenimiento del Estanque Reflectante del Monumento a Lincoln.
El Secretario del Interior, Doug Burgum, ha asumido un rol operativo inusual, supervisando detalles mínimos de las obras. Un análisis de CNN reveló que aproximadamente el 70 % de sus publicaciones oficiales promocionan estos proyectos de construcción, mientras que las menciones a la crisis del río Colorado, que afecta a 40 millones de personas, son mínimas.
La controversia se extiende al Smithsonian, donde el gobierno planea instalar letreros que adviertan sobre "información inexacta" en exhibiciones que Trump considera alineadas con la ideología "woke".
Desde el Departamento del Interior defienden estas medidas como una revitalización necesaria de la capital, asegurando que la administración anterior permitió que el distrito se deteriorara. Sin embargo, críticos y empleados veteranos advierten que se están desviando recursos humanos y financieros críticos de la gestión de 200 millones de hectáreas de tierras federales para priorizar proyectos estéticos y culturales en Washington.
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