La historia del VIH en Chile no se escribe solo en los hospitales o ministerios. Se escribe también en las calles, en las sedes comunitarias y desde la resistencia colectiva.
En el cuarto capítulo de "Una Voz Savia", espacio realizado por Fundación Savia y El Desconcierto, se analiza el llamado "patrimonio de la respuesta social al VIH". María José Clunes, Víctor Parra y Marco Ruíz reflexionan sobre cómo la organización comunitaria fue la primera línea de defensa mucho antes de que existieran respuestas institucionales consolidadas.
Víctor Parra advierte sobre un peligro actual: la medicalización de la prevención. Si bien Chile ha avanzado con herramientas como la PrEP, la PEP y el autotest, el enfoque clínico ha desplazado la educación y la consejería, elementos fundamentales para que las personas tomen decisiones informadas sobre su salud.
Por su parte, María José Clunes, de Fundación Margen, destaca el rol de las trabajadoras sexuales. Lejos de ser un "foco de infección", estas organizaciones han sido piezas clave en la prevención, la distribución de preservativos y el acompañamiento, enfrentando prejuicios y recortes presupuestarios.
El programa también enfatiza que la salud mental es parte esencial de la respuesta. El estigma y la discriminación requieren espacios de contención y vínculos afectivos que la medicina, por sí sola, no puede resolver.
Finalmente, Marco Ruíz recuerda que recuperar esta memoria es un acto político. Conocer el camino recorrido evita que las nuevas generaciones olviden que los derechos actuales no fueron concesiones espontáneas, sino el resultado de décadas de lucha y solidaridad.
Este análisis invita a reconocer que la respuesta social no surgió después de las políticas públicas, sino que fue, en gran medida, la condición que permitió construirlas.
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