El cerro Säk Lu’um se convierte en el escenario principal para el encuentro de cocineras, familias y emprendedores locales, quienes se reúnen con el objetivo de compartir y difundir sus saberes culinarios. En este marco, se presentarán un total de 28 platillos y 11 bebidas que han sido declarados patrimonio por las autoridades locales, una medida implementada con la finalidad de asegurar su protección y preservación para las generaciones venideras.
La iniciativa ha sido respaldada por la administración municipal, encabezada por el alcalde Efraín Oliva. Durante una conferencia de prensa realizada previamente en las instalaciones del Instituto Nacional de Turismo, el jefe edil explicó que este espacio, que cuenta con la participación de 45 expositores, fue creado con el propósito fundamental de valorar y preservar la gastronomía característica del municipio. Para el alcalde, la transmisión de estos conocimientos ancestrales es vital, ya que eleva la cocina local a la categoría de símbolo de orgullo y pilar de la identidad comunitaria.
La oferta gastronómica del festival destaca por la diversidad y el arraigo de sus recetas. Entre los platillos más representativos que los asistentes podrán degustar se encuentra el k’a’ k’aak’a’an ek’en, consistente en un caldo de cerdo ahumado, y el p’acha’aj, que es carne preparada en hoja de moxán. Asimismo, la tradición de los tamales estará presente a través de dos variedades: los tamales nuk b’ooyo, que son de tamaño grande, y los b’ooyo kuul, que son los pequeños. La lista de especialidades se complementa con el piib’il b’äk’, carne preparada mediante la técnica de enterrada a la barbacoa, y la sopa k’a’ xikinche’.
En cuanto a la oferta de bebidas, el festival resalta preparaciones tradicionales que reflejan la riqueza de la zona. Entre ellas destacan el käkäj, que es el cacao tradicional, el maj, conocido como atol, el pinol elaborado con maíz dorado y el uk’a’ to’, que consiste en el jugo de caña proveniente del trapiche.
Según indican documentos especializados, estas preparaciones surgieron hace cientos de años, basándose en un aprovechamiento máximo del entorno natural. La gastronomía de la región se distingue por el uso de técnicas ancestrales, entre las que sobresalen el ahumado y la cocción de alimentos bajo tierra. En el análisis de su recetario, se observa que los ingredientes predominantes son el maíz, el cacao y el uso de la hoja de moxán.
Este Festival Gastronómico no ocurre de forma aislada, sino que se integra a las celebraciones del Tallo Ritual. Esta festividad incluye una serie de actos cargados de significado, tales como la bendición de lazos en La Ermita y el corte realizado en el árbol de Valerio. Uno de los momentos más destacados es la subida del tallo ensebado en el cerro, actividad que se realiza como un símbolo de conexión espiritual para la comunidad.
El evento en San Luis prevé una concurrencia masiva, ya que los organizadores estiman la presencia de 10 mil personas, en una localidad que comprende más de 77 habitantes. Para complementar la experiencia cultural y sensorial, el ambiente estará acompañado por música de marimba en vivo y la ejecución de la Danza de los Venados.
El contexto cultural de la zona está profundamente ligado al pueblo mopán, cuya lengua pertenece a la rama yucateca de las lenguas. Dentro de esta comunidad, destaca la especialización de muchas de sus mujeres en el arte de la confección y el bordado. Si bien el centro del pueblo se reconoce como el corazón cultural, los alrededores selváticos albergan importantes joyas ecoturísticas que enriquecen la región.
Entre estos atractivos naturales se encuentran las cataratas de Caxlampon, descritas como un paraíso virgen ubicado en la aldea local del mismo nombre, y San Martin Las Cuevas, un imponente sistema que incluye la reconocida cueva “del Convento”. De esta manera, el festival no solo busca rescatar la cocina, sino poner en valor la identidad integral del pueblo mopán y su entorno natural.






