¿Te preocupa que una superinteligencia rebelde tome el control del mundo? El verdadero riesgo de la inteligencia artificial podría ser mucho más mundano: la producción masiva de contenido barato diseñado solo para capturar clics, centavos y nuestra atención.
A diferencia de las automatizaciones anteriores que afectaban tareas manuales, esta tecnología impacta trabajos cognitivos. El problema no es que la IA sea necesariamente mejor que el humano, sino que puede producir resultados "aceptables" a una escala y costo tan bajos que cambian las reglas del juego.
El ejemplo más claro está en Amazon. Se estima que para 2025, más de la mitad de los nuevos ebooks lanzados en la plataforma contendrán texto generado por IA. Aquí el negocio no es la calidad, sino el volumen; lanzar cientos de títulos para aprovechar sistemas de pago por página leída, como Kindle Unlimited.
Este patrón se repite en la música. Spotify eliminó 75 millones de pistas consideradas spam en un año. Incluso hubo casos como el de Michael Smith, quien generó más de 8 millones de dólares creando miles de canciones con IA y usando bots para reproducirlas.
En las redes sociales ha surgido el llamado "AI Slop": contenido de baja calidad y sin valor sustancial. Paralelamente, NewsGuard identificó casi 3,800 sitios de noticias generados por IA que imitan a medios tradicionales para lucrar con publicidad.
Internet siempre tuvo basura, pero la IA abrió todas las canillas a la vez. Estos "impostores culturales" no necesitan superar la capacidad humana; les basta con ser infinitamente más baratos para degradar el ecosistema digital en el que competimos.
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