El comportamiento de los habitantes de Santiago ha sufrido una transformación notable tras el estallido social y la pandemia, manifestándose especialmente en una disminución de la actividad nocturna. Según datos proporcionados por Patricio Rey, presidente de Metro, el flujo de pasajeros en el sistema subterráneo actúa como un barómetro del comportamiento urbano, revelando que el santiaguino promedio ahora tiende a regresar a sus hogares más temprano.
Mientras que la hora punta de la mañana se mantiene pronunciada y estable entre las 7:00 y las 8:59, la hora punta de la tarde ha experimentado un "aplanamiento". Según explica Rey, el flujo de pasajeros ahora se concentra más temprano y cae abruptamente a partir de las 20:00 horas. Esta tendencia es aún más evidente los viernes, donde el tráfico se ha tranquilizado debido, en parte, al incremento del teletrabajo. El presidente de la empresa atribuye esta baja en la actividad nocturna a motivos de seguridad, aunque señala que la percepción de seguridad ha ido mejorando.
En cuanto a la operación nocturna, el tráfico es actualmente muy bajo hacia el final del servicio, con los últimos trenes saliendo de las estaciones terminales a las 23:00 y finalizando la operación cerca de las 23:40. Rey sugiere que, en el futuro, una red más amplia con líneas redundantes (como las futuras líneas 7, 8 y 9) podría permitir una dinámica que acompañe mejor la reactivación de la ciudad y facilite los tiempos de mantenimiento.
Respecto a la operatividad y seguridad, el presidente de Metro indicó que las tasas de falla han ido a la baja. No obstante, ha habido un aumento importante de personas que saltan a las vías. Las estadísticas de la empresa revelan que el 70% de las incidencias que afectan el servicio son causadas por factores externos, como el ingreso de personas o caída de objetos a la vía, mientras que el 30% restante corresponde a fallas internas de material rodante o sistemas.
Para mitigar el problema de las personas que saltan a las vías, Metro identifica las puertas de andenes como la solución definitiva, aunque reconoce que son costosas, con un valor de US$180 millones por línea. Si bien todas las líneas nuevas ya incluyen esta tecnología, su implementación en líneas antiguas requiere inversiones adicionales. En la Línea 1, el proceso ya comenzó en las estaciones San Pablo y Neptuno, con trabajos actuales en Pajaritos y planes para continuar en Ecuador y Las Rejas, estimando el término del proceso entre 2027 y 2028.
En el ámbito de la convivencia, Metro ha implementado un plan de decomisos de mercadería del comercio ambulante junto a Carabineros, lo que ha mejorado las condiciones del servicio. Sin embargo, Rey reconoce que en las horas punta, con densidades de hasta seis personas por metro cuadrado, los viajes son más tensos, razón por la cual se ha lanzado la campaña "tu viaje interior" para fomentar la serenidad de los pasajeros.
En términos de demanda, el sistema aún no recupera los niveles previos a 2019. Mientras que en aquel año se registraban 2,9 millones de pasajeros diarios en días laborales, hoy la cifra ronda los 2,4 millones, crecimiento que el presidente vincula directamente con la evolución del PIB. Paralelamente, la empresa busca potenciar su marca mediante el merchandising y la diversificación de negocios no tarifarios, incluyendo la futura conexión de la Línea 7 con Parque Arauco y la construcción de un arena para conciertos en la estación Ñuñoa.
El plan de proyectos de Metro asciende a US$9.700 millones. Entre ellos destacan la Línea 7 (de Renca a Las Condes) con un costo de US$2.700 millones, además de las líneas 8 y 9. El Ramal A al aeropuerto, con un costo de US$400 millones, introducirá un nuevo modelo de financiamiento mediante un "inversionista ejecutor", similar a las concesiones de obras públicas. Asimismo, se estudian sinergias con autopistas para posibles extensiones, como la Línea 10 por Américo Vespucio o la extensión de la Línea 7 hacia Lo Barnechea.
Finalmente, la Línea 7 ha enfrentado complicaciones significativas. Hallazgos arqueológicos y paleontológicos generaron sobrecostos superiores a los US$150 millones. Además, la falla de una tuneladora china llevó a la cancelación de un contrato de US$240 millones y al inicio de un juicio arbitral, ya que la máquina permanece en el subsuelo. Estos contratiempos han desplazado la fecha de entrega oficial de julio a diciembre de 2028, aunque existe la posibilidad de nuevos retrasos.






