La Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito se convirtió el pasado viernes 21 de agosto en el epicentro de una experiencia artística trascendental con la celebración de la Gala de Grandes Intérpretes. El evento, organizado por la Fundación Sinfonía bajo la dirección de Margarita Miranda, fue concebido como un tributo a la memoria de Margarita Copello, logrando reunir en un mismo escenario a dos de las figuras más prominentes del canto lírico contemporáneo a nivel internacional: la soprano Nadine Sierra y el tenor Xabier Anduaga.
La velada contó con el respaldo fundamental de la Orquesta Sinfónica Nacional, la cual estuvo bajo la conducción magistral del director José Antonio Molina. La sinergia entre los solistas y la masa orquestal permitió que el programa se desarrollara con un equilibrio sonoro impecable, donde la instrumentación actuó como una voz narrativa esencial que esculpió las atmósferas musicales sin opacar el brillo de los intérpretes.
El programa musical fue diseñado como un viaje exhaustivo por la música escénica, transitando por diversos géneros y épocas. La primera parte de la noche estuvo marcada por la emotividad de la ópera, destacando las piezas de La Bohème, de Giacomo Puccini. Posteriormente, el repertorio giró hacia el garbo y la tradición de la zarzuela española, presentando fragmentos de obras emblemáticas como Las bodas de Luis Alonso, Los Gavilanes y La tabernera del puerto.
Tras el intermedio, el espectáculo dio un giro hacia el teatro musical norteamericano, explorando la energía y la narrativa de piezas extraídas de My Fair Lady, Candide y West Side Story. Esta diversidad en el repertorio no solo ofreció un espectáculo variado, sino que funcionó como una lección sobre las múltiples formas en que el canto puede narrar la condición humana, el amor, la esperanza y el sufrimiento.
En cuanto a las interpretaciones, Nadine Sierra reafirmó la solidez de una trayectoria que ya ha dejado huella en escenarios de prestigio mundial como el Metropolitan Opera, el Teatro Real de Madrid y la Wiener Staatsoper. Por su parte, Xabier Anduaga, ganador del certamen Operalia en 2019, demostró el potencial y la fuerza que lo posicionan como uno de los referentes de la nueva generación de tenores. Más allá de sus currículums, ambos artistas destacaron por su capacidad de encarnar la psicología de cada aria y la historia viva de cada dúo, logrando un diálogo apasionado entre la luminosidad ascendente de la soprano y la solidez cálida del tenor.
El evento tuvo un matiz humano profundo, reflejado en la experiencia de asistentes que, como el gestor cultural Danilo Ginebra, aprovecharon la ocasión para introducir a las nuevas generaciones en el mundo de la lírica. La presencia de jóvenes en el público, como la hija de Ginebra de 12 años, subrayó la importancia de estas galas no solo como espectáculos de alto nivel, sino como puentes educativos que permiten descubrir que la ópera no es un artefacto distante para eruditos, sino un espejo de la vida misma.
El cierre de la noche estuvo marcado por ovaciones prolongadas y un reconocimiento generoso por parte del público, que respondió al despliegue técnico y emocional de los artistas. El éxito de la convocatoria y la calidad de la ejecución sirvieron como el tributo más adecuado para Margarita Copello, demostrando que el legado de una vida dedicada a la música se perpetúa cuando se abren las puertas del arte a quienes comienzan a descubrirlo.





