Cientos de ciudadanos, integrados por la Asamblea Ecologista Nacional, diversos colectivos estudiantiles y organizaciones sociales, se concentraron este sábado 22 de agosto de 2026 en Santiago de Chile y en diversas regiones del país. La jornada estuvo marcada por la denominada «Marcha Nacional contra los Retrocesos Ambientales y por los Animales», una movilización convocada con el objetivo primordial de protestar contra las políticas implementadas por la administración del presidente José Antonio Kast.
El eje central de las demandas de los activistas es lo que califican como un «retroceso ambiental» sistemático bajo la actual gestión. Específicamente, los manifestantes exigen el reintegro total de 43 decretos de protección ambiental que fueron firmados durante la administración del expresidente Gabriel Boric. Según denuncian los movilizados, el Gobierno de Kast aún no ha restituido la totalidad de estas normativas, las cuales fueron diseñadas para salvaguardar el ecosistema nacional.
La controversia legal se originó en marzo pasado, cuando la administración actual decidió retirar del trámite de revisión ante la Contraloría una batería de órdenes legales. Estas medidas habían sido impulsadas entre los años 2023 y 2026 durante el mandato de Gabriel Boric. Para las organizaciones sociales, este acto representa una desprotección deliberada de los recursos naturales del país.
A través de convocatorias en redes sociales, los colectivos organizadores denunciaron la implementación de políticas que consideran extractivistas y basadas en la desregulación. Entre las preocupaciones principales destaca la flexibilización de las normativas ecológicas para favorecer proyectos corporativos, una medida que, según advierten, pone en riesgo directo a especies nativas, parques marinos y humedales. En su declaración pública, los manifestantes fueron enfáticos al señalar que no pueden permanecer en silencio frente a un gobierno que, a su juicio, actúa directamente en contra del medio ambiente.
La movilización nacional tuvo como detonantes una serie de recortes y medidas impulsadas por el mandatario de ultraderecha. Uno de los puntos más críticos señalados por los ambientalistas es el nuevo plan que autoriza la caza de lobos marinos, una medida que consideran diseñada para beneficiar a la industria salmonera y a la pesca industrial de arrastre.
Asimismo, los manifestantes alertaron sobre la intención del Ejecutivo de crear un denominado «Seguro Estatal para Contaminar». Según la denuncia de las organizaciones, este mecanismo obligaría al Estado chileno a pagar millonarias indemnizaciones a empresas que hayan sido sancionadas por los Tribunales Ambientales. De implementarse, el costo económico de la destrucción de los ecosistemas sería trasladado desde las corporaciones responsables hacia el erario público.
En el marco de la protesta, se advirtió que los ecosistemas y la fauna chilena se encuentran en grave peligro debido a un modelo de desarrollo que podría conducir al país hacia un colapso ambiental. Los activistas citaron como ejemplos críticos el avance de la minería de tierras raras en la zona Sur, la destrucción de humedales que deriva en inundaciones, y la persistencia de incendios forestales vinculados a las empresas forestales y a las mafias conocidas como el «Cartel del Fuego».
Durante el recorrido por las calles de la capital, los manifestantes utilizaron consignas y portaron representaciones de animales, destacando la imagen del pingüino, una de las especies protegidas en el país. Este clima de malestar social coincide con un escenario político complejo para el mandatario, ya que informes recientes indican que la desaprobación del presidente José Antonio Kast ha escalado hasta alcanzar el 52%.




