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Fractura en la izquierda chilena: Entre el apoyo al régimen cubano y el reconocimiento de su dictadura

Lautaro Carmona y Bárbara Figueroa fueron los únicos dirigentes de la izquierda chilena que fueron a La Habana. El PS volvió a marcar sus diferencias con el régimen cubano y los frenteamplistas ratificaron que no tienen -y no estarían interesados en tener- vínculos con la isla. Pero la recepción a los comunistas no fue igual de cálida que a otros como Gladys Marín o Guillermo Teillier.

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Fractura en la izquierda chilena: Entre el apoyo al régimen cubano y el reconocimiento de su dictadura

La reciente conmemoración del natalicio de Fidel Castro en La Habana puso de manifiesto las profundas divisiones y el actual estado de distanciamiento de gran parte de la izquierda chilena respecto al régimen cubano. La delegación que viajó a la isla la semana pasada se caracterizó por su diversidad, integrando a movimientos de solidaridad con Cuba, organizaciones de ultraizquierda y diversos grupos poblacionales, todos ellos alejados de las estructuras formales de los partidos políticos actuales.

Entre los asistentes destacaron colectivos que fueron protagonistas de la denominada "primera línea" durante el estallido social de octubre de 2019. Este grupo llegó a Cuba con una carga significativa de ayuda humanitaria, que incluyó medicamentos, vitaminas, artículos de aseo, preservativos y un ecógrafo, los cuales fueron distribuidos en los hospitales Miguel Enríquez y Salvador Allende. Asimismo, entregaron alimentos no perecibles y útiles escolares en jardines infantiles y escuelas.

La presencia masiva de brigadistas y militantes comunistas de base contrastó drásticamente con la reducida comitiva oficial del Partido Comunista (PC), compuesta únicamente por su presidente, Lautaro Carmona, y su secretaria general, Bárbara Figueroa. Esta disparidad refleja un fenómeno más amplio analizado por el historiador de la Universidad Católica, Alfredo Riquelme, quien señala que la conmemoración ha tenido un eco muy limitado en las izquierdas chilenas en comparación con lo ocurrido hace una década, al fallecer Fidel Castro. Según Riquelme, ninguno de los liderazgos de proyección nacional, incluidos los comunistas, se ha sumado a los elogios expresados por el presidente del PC.

El distanciamiento fue explícito en otros sectores. Dirigentes del Partido Socialista (PS) y del Frente Amplio (FA) evitaron asistir a La Habana. Desde el Frente Amplio, se ratificó la falta de interés en mantener vínculos con la isla, respaldando la postura del expresidente Gabriel Boric, quien afirmó en una entrevista con CNN Chile que Fidel Castro fue un dictador y que Cuba es una dictadura. En sintonía, la presidenta del FA, Constanza Martínez, sostuvo que ninguna justificación es válida para la restricción democrática en el país caribeño.

Por su parte, Heraldo Muñoz, encargado internacional del PS, indicó que su partido no fue invitado al centenario. Muñoz recordó que la distancia entre los socialistas y Cuba se remonta a 1996, cuando Hortensia Bussi solicitó una apertura democrática y elecciones libres. Además, mencionó que Fidel Castro apoyó la demanda marítima de Bolivia contra Chile en 2009. No obstante, aclaró que el PS, al igual que la oposición, rechaza las medidas de bloqueo económico y energético impuestas por Estados Unidos.

Esta situación ha exacerbado una "guerra fría" interna dentro del Partido Comunista. Existe una división entre el ala dura, liderada por Lautaro Carmona, Daniel Jadue y Juan Andrés Lagos, y un sector moderado que incluye a Camila Vallejo y la candidata presidencial Jeannette Jara. Esta última marcó una distancia notoria con el régimen cubano al afirmar en septiembre de 2025 que Cuba "claramente no es una democracia". Según analistas como Carlos Correa Bau, el sector moderado ve en Castro un ejemplo moral, pero no político, debido a la crisis económica, la represión a disidentes y la falta de elecciones democráticas.

El malestar interno se extendió hasta el recibimiento en La Habana. Fuentes indican que el trato hacia Carmona y Figueroa fue estrictamente protocolar, alejándose del trato "VIP" que recibieron en el pasado líderes como Gladys Marín o Guillermo Teillier. Los dirigentes actuales fueron recibidos en un salón del Palacio de la Revolución junto a una larga lista de delegaciones extranjeras, pernoctaron en el Hotel Parque Central en lugar de una residencia estatal y se ubicaron en asientos alejados de las zonas principales durante los actos.

A pesar de estas señales, Lautaro Carmona negó que hubiera un trato distante y defendió la postura histórica del PC chileno en apoyo al proceso cubano y contra el bloqueo estadounidense. En su discurso durante el Coloquio Internacional "Fidel: legado y futuro", Carmona elogió al fundador del régimen y justificó la alianza con sectores de centroizquierda en Chile como una necesidad de unidad para enfrentar a la "ultraderecha fascista".

Finalmente, las tensiones internas del PC podrían escalar en la próxima conferencia del partido. Sectores cercanos a Jadue no descartan solicitar la salida de Jara y Vallejo de la comisión política, argumentando que no han respetado la postura oficial de defensa al régimen cubano y cuestionando su asistencia a un encuentro de líderes progresistas en Montevideo, Uruguay, al cual asistieron también Gabriel Boric y Giorgio Jackson.

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