En una reciente emisión del programa "PH: podemos hablar", conducido por Andy Kusnetzoff, se vivió un momento de notable tensión y química entre dos de los invitados más jóvenes de la jornada: el cantante de cumbia 420, L-Gante, y Marta Fort. Lo que comenzó como un intercambio cordial de elogios terminó transformándose en un juego de seducción explícito que captó la atención de toda la audiencia y de los demás panelistas presentes en el set de Buenos Aires.
El acercamiento se inició cuando Marta Fort, con una actitud directa y acompañada de una sonrisa, elogió la trayectoria y la determinación del artista. "Te fue bien porque te la jugaste", afirmó Fort, reconociendo el riesgo y la apuesta que Elián Ángel Valenzuela, nombre real de L-Gante, realizó en su carrera profesional para alcanzar la fama. El cantante recibió el halago con naturalidad, asintiendo mientras continuaba respondiendo a las interrogantes planteadas por el conductor Andy Kusnetzoff.
A medida que la conversación avanzaba, el diálogo se centró en la construcción de la imagen pública y las decisiones estéticas de ambos. En este contexto, Marta Fort compartió una reflexión personal y paradójica sobre su propia apariencia, admitiendo ser "el resultado de lo que juró destruir" en términos estéticos. Esta frase abrió un espacio de análisis sobre la relación entre la imagen exterior y las convicciones personales, permitiendo que el intercambio se volviera más fluido y personal.
L-Gante, por su parte, aprovechó el espacio para explicar el significado y la razón de sus múltiples tatuajes, así como las perforaciones que luce en su rostro. Fue en este tramo de la charla donde la química entre el cantante y Marta Fort se volvió evidente, desplazando el foco de la entrevista desde la trayectoria profesional hacia una conexión más íntima basada en la estética corporal.
El punto de inflexión ocurrió cuando el tema de los tatuajes se volvió una competencia de cifras. L-Gante confesó que había perdido la cuenta exacta de cuántas piezas de arte lleva en su piel, aunque estimó que posee unos 30 tatuajes. Ante esto, Marta Fort intervino para señalar que, desde su perspectiva, la cifra del cantante no era tan elevada, revelando que ella misma posee 14 tatuajes. Esta revelación numérica mantuvo el interés del grupo y sirvió como puente para que el cantante decidiera avanzar con un lance más directo.
L-Gante, impulsado por la curiosidad y el coqueteo, lanzó una pregunta personal que cambió el tono de la conversación: "¿Dónde tenés los demás tatuajes? Se ven cuatro o cinco…". Con este comentario y la frase "Quiero ver", el artista llevó el intercambio a un terreno más explícito, cuestionando la ubicación de aquellos diseños que no estaban a la vista en ese momento, dejando en evidencia su interés por aspectos más privados de la invitada.
La reacción de Marta Fort fue inmediata y visible. Ante la pregunta directa de L-Gante, la joven se quedó sin palabras y se sonrojó durante varios instantes, evidenciando que la consulta la había tomado por sorpresa. Tras un breve silencio, intentó desviar la atención hacia sus redes sociales, respondiendo: "Acá estamos complicados. En mi Instagram tengo varias fotos…".
Para cerrar el segmento, la panelista Mariana Brey intervino con una pregunta adicional para obtener la información restante sobre los tatuajes ocultos. El momento de tensión alcanzó su resolución final cuando Marta Fort, con una respuesta concreta y tajante, aclaró: "En la cola no tengo". Con esta frase, la joven puso fin al interrogatorio sobre su cuerpo, cerrando una secuencia que había transitado desde el respeto profesional y el elogio inicial hasta un juego de seducción abierto frente a las cámaras de la televisión argentina.





