¿Es el envejecimiento un destino inevitable o una condición médica tratable? Según David Sinclair, profesor de genética de Harvard, nos encontramos ante la transformación de salud más significativa desde la llegada de las vacunas y el agua potable. Para Sinclair, la vejez es una enfermedad y, como tal, puede curarse.
En el World Government Summit de 2026 se destacó que la empresa Life Biosciences recibió la autorización de la FDA para iniciar el primer ensayo clínico de reprogramación celular en humanos. El tratamiento utiliza el fármaco experimental ER-100 y busca restaurar la visión en pacientes con neuropatías ópticas, como el glaucoma y la NAION.
Para garantizar la seguridad y evitar que las células se vuelvan cancerosas o pierdan su identidad, el protocolo emplea un sistema inducible de tres factores: Oct-4, Sox-2 y Klf-4, omitiendo el gen Myc. Los primeros resultados de dosificación se esperan para finales de este año.
Un factor determinante en este progreso es la Inteligencia Artificial. Sinclair afirma que su equipo realiza experimentos en meses que antes habrían tomado cientos de miles de años.
Sin embargo, estos avances generan intensos debates. En Corea del Sur se analiza el impacto social de una población que podría vivir hasta los 150 años. En el ámbito económico, se estima que extender la esperanza de vida saludable en solo un año generaría un valor de 38 billones de dólares en la economía estadounidense gracias al aumento de la productividad.
A pesar del potencial, filósofos y economistas advierten sobre una posible brecha de salud. Existe el riesgo de que la juventud biológica se convierta en un lujo accesible solo para las élites, transformando la estructura de las pensiones y el mercado laboral global.
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