En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, resguardado entre el Sistema de Ventania y el río Sauce Grande, se encuentra Saldungaray. Este pequeño pueblo, perteneciente al partido de Tornquist, se ha consolidado como un destino singular debido a que posee la mayor cantidad de obras arquitectónicas realizadas por Francisco Salamone en todo el territorio bonaerense. La localidad ofrece una experiencia donde la escala de sus edificios contrasta drásticamente con el tamaño reducido del pueblo.
La obra más impactante y emblemática de Salamone en la localidad se ubica en el cementerio. El arquitecto diseñó un portal monumental que consiste en una estructura circular de hormigón con un diámetro de 18 metros. Esta construcción está atravesada por una cruz y presenta en su centro una gigantesca cabeza de Cristo. Debido a su valor arquitectónico y artístico, esta obra ha sido declarada Monumento Histórico Nacional, convirtiéndose en una de las imágenes más representativas y reconocibles de Saldungaray.
Sin embargo, el legado de Salamone no se limita exclusivamente al cementerio. Durante la década de 1930, el arquitecto dejó una huella profunda en diversos puntos estratégicos de la localidad. Entre las construcciones destacadas se encuentran la Delegación Municipal, el antiguo mercado y el matadero. Asimismo, su intervención alcanzó elementos urbanos menores pero significativos, como el mástil y parte del mobiliario de la Plaza Independencia, donde se pueden observar bancos y farolas diseñados bajo su visión.
El estilo de estas obras es una combinación de art déco, futurismo y funcionalismo. La característica principal de estas edificaciones es su monumentalidad, la cual genera un contraste visual sorprendente con el entorno tranquilo y la pequeña escala de la localidad. Para quienes visitan el pueblo, este recorrido arquitectónico puede realizarse caminando, transformando las calles tranquilas en un museo de arquitectura al aire libre.
Para complementar la visita, el pueblo cuenta con un Centro de Interpretación dedicado específicamente a la figura de Francisco Salamone. En este espacio se brinda información detallada sobre la historia de las construcciones y se explica el contexto social y político en el que fueron levantadas estas obras monumentales, permitiendo al visitante comprender mejor la magnitud del legado dejado en el partido de Tornquist.
Más allá de la arquitectura, Saldungaray ofrece atractivos naturales y culturales. El pueblo está atravesado por el río Sauce Grande, un entorno que dispone de sectores de arena, espacios destinados a picnics, pesca y caminatas entre pastizales y sauces. El paisaje serrano actúa como telón de fondo, permitiendo que los turistas combinen el recorrido por las obras de Salamone con actividades al aire libre.
En cuanto a sus sitios de interés histórico, destaca el Fortín Pavón, reconocido como uno de los puntos más importantes de la localidad. Además, la zona se caracteriza por una actividad productiva que añade un valor gastronómico a la visita: la producción de quesos y el cultivo de viñedos. Esta última actividad ha sumado una faceta diferente a la oferta turística de la comarca de Sierra de la Ventana.
Para aquellos interesados en visitar este destino, Saldungaray se encuentra ubicado a unos 100 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca. El acceso se realiza a través de la Ruta Provincial 72. El pueblo se presenta así como una escapada donde la naturaleza de las sierras y el río conviven con edificios cuya escala resulta imposible de ignorar, consolidando la obra de Salamone como el eje central de la identidad visual de la localidad.






