La localidad de San Justo, ubicada en el norte de la provincia de Santa Fe, se encuentra sumida en un estado de profunda conmoción tras el descubrimiento del asesinato de un niño de tan solo 6 años. La víctima, identificada como Izan Aguirre, fue hallada sin vida en el interior de la vivienda que compartía con su madre, quien ha sido detenida e imputada por la Justicia como la presunta autora del crimen.
El trágico desenlace comenzó a vislumbrarse durante la madrugada, cuando un vecino, que además posee un vínculo familiar con los involucrados, escuchó quejidos provenientes del domicilio. Ante la inquietud que le generaron estos sonidos, el testigo procedió a enviar un mensaje de alerta a Juan Ramón Aguirre, abuelo del pequeño Izan. El hombre reside justo frente a la casa de su nieto, separada únicamente por una cortada de acceso peatonal, lo que permitió que estuviera al tanto de la situación con rapidez.
Al recibir el aviso, Juan Ramón intentó comunicarse telefónicamente con Rocío, la madre del niño, de 22 años, pero no obtuvo respuesta alguna. La preocupación del abuelo aumentó al notar que la mujer no se había presentado a almorzar, una rutina que cumplía diariamente. Ante el silencio absoluto y la falta de respuesta, el hombre decidió trasladarse hasta la vivienda para verificar el estado de su familia. Al encontrar la puerta cerrada y no obtener respuesta a sus llamados, el abuelo se vio obligado a forzar el ingreso, dejando la puerta visiblemente deformada debido al esfuerzo realizado para entrar.
Una vez dentro de la propiedad, Juan Ramón se encontró con una escena desgarradora. Según el relato del propio cronista que se encontraba en el lugar, el abuelo halló a la madre acostada en la cama, mientras que el pequeño Izan se encontraba tendido boca abajo, con una almohada colocada sobre su cabeza. En ese momento, el abuelo relató que Rocío se encontraba en un estado de alteración mental, describiéndola como alguien que estaba "fuera de sí".
El argumento esgrimido por la mujer para justificar el ataque fue de índole mística. Según las manifestaciones recabadas, Rocío indicó que el niño "estaba endemoniado", afirmación que se ha convertido en uno de los ejes centrales que la Justicia intenta reconstruir para determinar el móvil exacto del crimen. Este elemento psicológico y místico es fundamental para comprender la posible motivación detrás del acto.
Cabe destacar que el día del crimen, Izan no había asistido a la escuela. El motivo de su ausencia fue un cuadro gripal leve acompañado de algunas líneas de fiebre, aunque no presentaba ninguna otra afección de gravedad que justificara un desenlace fatal.
En cuanto a las pruebas médicas, el informe preliminar de la autopsia ha sido determinante para orientar la investigación. Los peritos determinaron que la causa de la muerte fue asfixia, lo cual coincide con la ausencia de signos de ahorcamiento en el cuerpo del menor. Esta evidencia sugiere que el niño pudo haber sido asesinado por su madre mediante la colocación de la almohada que se encontraba en la cama sobre su cabeza, obstruyendo así sus vías respiratorias. No obstante, las autoridades informaron que aún se aguardan estudios complementarios y el informe definitivo de la autopsia para confirmar plenamente los hechos y descartar la intervención de una tercera persona en el crimen.
Tras el hallazgo y la intervención inmediata de la Policía, Rocío quedó detenida. Debido a su estado emocional y mental al momento del hecho, la imputada se encuentra actualmente bajo asistencia psicológica y psiquiátrica. Las autoridades judiciales han señalado que será citada a declarar una vez que los profesionales determinen que se encuentra en condiciones psíquicas para hacerlo.
En el marco de la investigación, han trascendido detalles sobre la vida personal de la mujer. Se informó que Rocío había terminado recientemente su relación de pareja, presuntamente a raíz de una situación de infidelidad, aunque los investigadores aún no han brindado precisiones adicionales sobre este punto.
Finalmente, la Justicia ha solicitado el acceso a las cámaras de seguridad de los comercios y viviendas circundantes para reconstruir los movimientos previos y posteriores al hecho. El barrio posee una característica particular: la gran mayoría de las casas pertenecen a la misma familia. Entre los dispositivos de seguridad analizados, existe al menos una cámara que apunta directamente hacia la puerta de la vivienda y hacia la zona donde se encontraba Izan, lo que podría resultar clave para establecer si alguien más ingresó o salió del lugar antes del descubrimiento del cuerpo.






