En un nuevo y alarmante episodio de ciberdelincuencia, adultos mayores volvieron a convertirse en el blanco preferido de estafadores virtuales. Estos criminales, utilizando tácticas de manipulación psicológica y herramientas tecnológicas, se aprovechan de la vulnerabilidad y la confianza de las personas mayores para despojarlas de sus recursos económicos, en muchos casos, los ahorros acumulados durante toda una vida de trabajo.
El caso más reciente ocurrió en la ciudad de La Banda, específicamente en el barrio Centro, donde una mujer jubilada de 76 años atravesó una situación devastadora tras caer en una sofisticada trampa digital. El calvario de la damnificada comenzó el pasado día 9, mientras navegaba por la red social Facebook. En ese contexto, la mujer se encontró con una publicación publicitaria que resultaba sumamente atractiva: el anuncio prometía importantes descuentos en la compra de medicamentos destinados a jubilados y pensionados, vinculando la oferta a la reconocida cadena de farmacias "Farmacity".
Dada la situación actual y los elevados costos que implica el acceso a la salud, la propuesta captó inmediatamente el interés de la mujer. Al hacer clic en el enlace proporcionado en la publicidad, la víctima fue redirigida de manera automática hacia la aplicación de mensajería WhatsApp. Fue allí donde inició una conversación con un individuo que se presentó como Alejandro Martínez, quien aseguraba ser un operador oficial de la firma mencionada en el anuncio.
El engaño escaló rápidamente cuando el sujeto inició una videollamada. Un detalle inquietante de esta comunicación fue que el presunto operador ocultó su rostro, manteniendo la cámara enfocada en una pantalla oscura, lo que impidió que la mujer pudiera identificar visualmente a su interlocutor. A partir de ese momento, el estafador desplegó un elaborado juego de manipulación para ganarse la confianza de la anciana. Bajo la falsa premisa de que debía confeccionar una "tarjeta de beneficios", el delincuente comenzó a solicitarle diversos datos personales.
En medio de este proceso, el embaucador utilizó artilugios tecnológicos para vulnerar los sistemas de seguridad de la víctima. Le exigió a la mujer que acercara su rostro a la pantalla del dispositivo, una maniobra diseñada específicamente para capturar la imagen necesaria y así burlar los reconocimientos biométricos de las aplicaciones financieras instaladas en su teléfono.
La voracidad del delincuente no se detuvo allí. Buscando ampliar el botín, el falso operador indagó si la mujer tenía algún familiar que pudiera sumarse a los supuestos beneficios. La damnificada mencionó a su esposo y proporcionó los datos de su pareja. Siguiendo el mismo patrón manipulador, el estafador convenció al hombre para que él también enfocara su rostro ante la cámara, logrando así vulnerar también la seguridad biométrica del marido. Finalmente, el criminal consultó qué medio utilizaban habitualmente para realizar sus compras, a lo que los jubilados respondieron que utilizaban la plataforma de Mercado Pago.
La magnitud del desastre se manifestó horas después de finalizar la llamada. Cuando la mujer intentó ingresar a su cuenta para verificar sus fondos, descubrió con horror que la cuenta había sido vaciada por completo. Los delincuentes habían ejecutado una ráfaga de maniobras financieras ilícitas, operando de forma simultánea desde las cuentas de ambos cónyuges.
El saldo final del despojo es devastador: los malvivientes realizaron al menos siete transferencias consecutivas. Cada una de estas transacciones superó la cifra de 499.000 pesos, alcanzando una suma total robada de 5.000.000 de pesos. Este monto representaba los ahorros de toda la vida del matrimonio, lo que añade un daño emocional profundo al impacto económico.
Ante la gravedad del hecho, el Dr. Hugo Herrera, fiscal de turno, asumió la causa y dispuso que el personal del Departamento Delitos Económicos se encargue de la investigación penal. La fiscalía ha ordenado el rastreo exhaustivo del número telefónico utilizado para coordinar el engaño, así como la identificación plena y el seguimiento de la cuenta bancaria donde se recibió el dinero, la cual figura a nombre de un individuo identificado como Luciano Leonel Silva.






