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El fin de la rueda de auxilio: el riesgo que enfrentan los dueños de autos 0km

Cada vez más autos llegan sin rueda de auxilio y utilizan kits antipinchazos. Cuáles son las razones y qué problemas pueden enfrentar los conductores.

Audionoticia

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El fin de la rueda de auxilio: el riesgo que enfrentan los dueños de autos 0km

La experiencia de adquirir un vehículo 0 kilómetro ha comenzado a incluir una sorpresa incómoda para muchos compradores: la ausencia de la rueda de auxilio. Lo que durante décadas fue considerado un elemento obligatorio de seguridad y un estándar en la industria automotriz, hoy está siendo desplazado por compresores de aire y líquidos selladores. Esta tendencia, que ya se percibe a nivel global, ha encontrado un acelerador significativo en el mercado argentino con la expansión de las marcas provenientes de China.

Históricamente, levantar la alfombra del baúl de un auto nuevo revelaba una imagen predecible y tranquilizadora: una rueda idéntica a las otras cuatro, acompañada por un gato mecánico y una llave cruz. Sin embargo, miles de usuarios se encuentran hoy con una realidad distinta. En su lugar, hallan un pequeño bolso que contiene un compresor de 12 voltios y una botella de líquido químico, o en algunos casos, un fondo plano ocupado exclusivamente por cableados y baterías.

Este fenómeno es parte de una transición gradual. En un primer momento, las marcas comenzaron a implementar la rueda de auxilio temporal, conocida popularmente como "galletita", que ya presentaba limitaciones de uso y velocidad. Ahora, el paso siguiente es la erradicación total de cualquier elemento físico de reemplazo, basándose en argumentos de eficiencia y costos.

Desde la perspectiva de las automotrices, la decisión responde a una convergencia de factores técnicos y económicos. Uno de los puntos centrales es la reducción de peso. Un conjunto de auxilio completo, que incluye la cubierta y las herramientas, puede pesar entre 15 y 25 kilos. Al eliminar este "peso muerto", los fabricantes logran reducir fracciones del consumo de combustible y disminuir las emisiones de carbono, un factor crítico para cumplir con las normativas ambientales internacionales y lograr la homologación de los vehículos.

A esto se suma el avance de la electrificación. Tanto en los modelos 100% eléctricos como en los híbridos enchufables, los paquetes de baterías se ubican estratégicamente debajo del piso y en el sector posterior del vehículo. Este diseño elimina el espacio físico donde tradicionalmente se alojaba el neumático de repuesto. Además, esta modificación permite a las marcas promocionar en sus fichas comerciales un incremento en la capacidad de carga del baúl, que puede variar entre 60 y 80 litros adicionales, aunque en la práctica este espacio no siempre sea útil, ya que los kits antipinchazos suelen venir encastrados en estructuras de telgopor o goma espuma que ocupan lugar innecesariamente.

El impacto económico para las terminales es masivo. Al multiplicar por millones de unidades el ahorro de no proveer una quinta rueda ni el herramental asociado, las empresas logran reducir costos de producción en cifras millonarias.

Si bien las marcas europeas y norteamericanas iniciaron este camino con las ruedas temporales, los fabricantes chinos han ido un paso más allá. Marcas como BYD, Chery, Haval, BAIC o MG diseñan sus vehículos pensando primordialmente en su mercado doméstico. En China, la infraestructura vial es de primer nivel y existe un sistema de asistencia rápida hiperconectado. En ese contexto urbano y tecnológico, la idea de cambiar una cubierta al costado del camino se considera un concepto obsoleto, siendo los kits selladores o el auxilio mecánico inmediato la norma.

Sin embargo, el conflicto surge cuando estos vehículos llegan a geografías como la latinoamericana. La realidad de las rutas en la región es diametralmente opuesta a la infraestructura china. Las grandes distancias entre ciudades, los tramos donde no existe cobertura de telefonía celular y el estado irregular del asfalto convierten la falta de un neumático de repuesto en un riesgo latente para el conductor.

La limitación técnica del kit antipinchazos es el punto más crítico. Si bien puede resolver la pérdida de aire causada por un clavo en el centro de la banda de rodamiento, resulta completamente inútil ante un corte lateral o cuando el neumático revienta debido a un bache pronunciado. En tales situaciones, la única alternativa para el usuario es esperar la llegada de una grúa.

Como consecuencia, se ha vuelto recurrente que los nuevos propietarios, conscientes de este riesgo, decidan comprar por cuenta propia una rueda de auxilio adicional. Esta termina siendo ubicada de forma suelta e improvisada en el baúl, ocupando precisamente el espacio de carga que los ingenieros de las marcas intentaron optimizar.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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