El exministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, analizó este jueves diversos temas de la contingencia nacional e internacional, centrando sus observaciones en el futuro de la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU) y las recientes decisiones políticas del gobierno del Presidente José Antonio Kast. En una entrevista concedida a CNN Chile, el diplomático manifestó su preocupación por el rumbo de ciertas políticas internas y su impacto en la imagen exterior del país.
En relación con las aspiraciones de Michelle Bachelet en la ONU, van Klaveren señaló que el destino de su postulación aún no está definido, ya que no existen resultados oficiales. No obstante, puso el foco en el nuevo "straw poll" que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas llevará a cabo este viernes. El exministro explicó que este sondeo será determinante para evaluar si se confirma el escenario desfavorable que se ha filtrado, donde la expresidenta habría obtenido un cuarto lugar en la primera medición.
Según van Klaveren, si los resultados negativos se confirman este viernes, sería necesario evaluar la continuidad de la candidatura y en qué términos se llevaría a cabo. Aclaró, sin embargo, que dicha evaluación corresponde estrictamente a los países que presentaron la postulación, refiriéndose específicamente a México y Brasil.
El exministro fue enfático al criticar la decisión de la actual administración de retirar el respaldo de Chile a la candidatura de Bachelet, calificando esta acción como una "decepción enorme" que resulta difícil de explicar y justificar. Van Klaveren lamentó que la postulación no haya sido impulsada como una candidatura del Estado chileno y comparó la situación con el caso de la costarricense Rebeca Grynspan, quien mantuvo el apoyo de su país a pesar de las diferencias con su gobierno actual. Para el exministro, la falta de una actitud similar por parte de La Moneda terminó por debilitar las aspiraciones de la exmandataria, aunque destacó que Bachelet ha realizado un esfuerzo significativo en el proceso.
Otro punto crítico abordado por van Klaveren fue la reforma constitucional impulsada por el gobierno de José Antonio Kast para avanzar en la agenda de seguridad, la cual contempla la creación de un nuevo Estado de Excepción Constitucional de Seguridad Pública. El exdiplomático advirtió que la aprobación de estas medidas podría generar un "daño reputacional importante" para Chile, afectando especialmente la relación con países de Europa y América Latina, con quienes el país tradicionalmente ha mantenido vínculos positivos.
Van Klaveren señaló que una medida de tal extremismo enviaría una señal negativa respecto al prestigio y la tradición chilena. Asimismo, manifestó dudas sobre la compatibilidad de esta propuesta con diversos instrumentos internacionales vigentes y la institucionalidad interamericana. En este sentido, alertó que es "totalmente posible" que el país sea denunciado ante organismos internacionales de derechos humanos si prosperan ciertos aspectos de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), advirtiendo que Chile podría quedar asociado a regímenes iliberales, aunque valoró que el Presidente Kast haya rechazado dicha etiqueta.
En el ámbito de la diplomacia multilateral, el exministro cuestionó el retiro de Chile del Movimiento de Países No Alineados, oficializado el 5 de agosto tras 55 años de membresía. Van Klaveren calificó esta decisión como un "error innecesario" y un "exceso ideológico". Argumentó que, si bien Chile siempre ha tenido reservas respecto al movimiento, este representaba un espacio valioso de encuentro con naciones con las que no existen relaciones estrechas, destacando la importancia de los vínculos con los países africanos. Contrastó esta postura con la del expresidente Sebastián Piñera, quien mantuvo la permanencia en el movimiento como parte de una política de Estado.
Finalmente, van Klaveren se refirió a la controversia sobre el proyecto de un cable submarino de fibra óptica con capitales chinos que fue frenado por la administración anterior. Al ser consultado sobre si la decisión se basó en razones de seguridad o en la presión de Estados Unidos respecto al retiro de visas a autoridades chilenas, afirmó que influyeron ambos factores. Detalló que la amenaza de retiro de visas se materializó incluso después de que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones dejara sin efecto la medida antes de enviarla a la Contraloría. No obstante, recalcó que las preocupaciones de seguridad nacional ya habían sido analizadas y transmitidas al gobierno por la Cancillería meses antes de que se concretara la sanción estadounidense.





