El Parque Arqueológico Cihuatán, reconocido como el sitio arqueológico más extenso de El Salvador, será objeto de una nueva intervención destinada a su conservación y preservación. Este proyecto será posible gracias al financiamiento otorgado por el Fondo de los Embajadores para la Preservación Cultural, una iniciativa dependiente del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El anuncio oficial fue realizado este jueves por representantes de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador y autoridades del Gobierno salvadoreño. El acto tuvo lugar en el propio sitio arqueológico, el cual se encuentra ubicado en el municipio de Aguilares, a una distancia de 38 kilómetros de la ciudad de San Salvador, la capital del país.
Cihuatán es un lugar de gran valor histórico, ya que fue habitado en la antigüedad por indígenas mayas, así como por otros grupos étnicos. El parque cuenta con una extensión territorial de 400 manzanas, lo que equivale aproximadamente a 3 kilómetros cuadrados, consolidándose como el espacio arqueológico más grande del territorio salvadoreño.
Los trabajos que se llevarán a cabo corresponden a una tercera fase de intervención. Este plan de conservación y preservación se centrará específicamente en cuatro áreas del parque. De acuerdo con la información técnica proporcionada, las labores en estas zonas se enfocarán en la aplicación de métodos de documentación, consolidación y estabilización de las estructuras existentes.
El arqueólogo Paul Amaroli, quien actúa como representante de la Fundación Nacional de Arqueología de El Salvador (Fundar), destacó la importancia de este sitio para la identidad nacional. Amaroli señaló que Cihuatán permite conectar a la población actual con el pasado de El Salvador, sirviendo como un testimonio tangible de la riqueza y la complejidad de las antiguas civilizaciones que establecieron las bases humanas del territorio hace miles de años.
Asimismo, el representante de Fundar subrayó que la preservación de las estructuras, junto con su historia y significado, constituye una responsabilidad compartida. Amaroli explicó que este esfuerzo conjunto de conservación no es nuevo, sino que comenzó hace más de una década gracias al apoyo sostenido del Fondo del Embajador.
En cuanto a los detalles financieros, la Embajada de Estados Unidos informó que la inversión destinada a esta tercera fase, cuya ejecución está contemplada para el periodo comprendido entre los años 2026 y 2028, asciende a 224.586 dólares. Al sumar este monto a las etapas previas, el fondo total destinado a la preservación del sitio arqueológico se sitúa en 524.586 dólares.
Por su parte, la encargada de Negocios de la embajada estadounidense, Naomi Fellows, enfatizó que el alcance del proyecto trasciende la simple conservación de estructuras antiguas. Según la diplomática, el objetivo fundamental es proteger la historia y las narrativas que vinculan a los ciudadanos salvadoreños con su pasado, garantizando que este patrimonio cultural permanezca accesible para las generaciones futuras.
Fellows añadió que el apoyo al patrimonio cultural es un componente esencial de la asociación más amplia entre Estados Unidos y El Salvador. En este sentido, resaltó que la protección de estas estructuras implica también la salvaguarda del conocimiento y la historia que representan. Además, señaló que sitios con la relevancia de Cihuatán poseen el potencial de convertirse en motores del desarrollo económico al atraer a viajeros de diversas partes del mundo.
El ministro de Cultura de El Salvador, Raúl Castilla, recordó que las labores de conservación y preservación en las distintas áreas de este sitio, uno de los más antiguos en ser estudiados en la región, iniciaron en el año 2014 con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos. Durante un recorrido por el lugar junto a Fellows y Amaroli, el ministro describió que Cihuatán fue el centro de una civilización que contaba con una ciudad completa, la cual poseía una organización política, agrícola y ceremonial.
Finalmente, cabe destacar que El Salvador, con una extensión total de 21.041 kilómetros cuadrados, posee un total de cinco parques arqueológicos distribuidos en su territorio: San Andrés, Casa Blanca, Tazumal, Joya de Cerén y Cihuatán.





