El expresidente Eduardo Frei ha vuelto a manifestar su alineación con la agenda económica impulsada por el Gobierno de José Antonio Kast. En sus declaraciones más recientes, el exmandatario puso el foco en las trabas que enfrenta la inversión en Chile, cuestionando duramente lo que denominó como "permisología" y denunciando la existencia de tácticas deliberadas para paralizar proyectos de desarrollo en el país.
Frei, quien actualmente se desempeña como embajador de Chile en Misión Especial tras ser nombrado por el presidente Kast, señaló que el país atraviesa un periodo crítico de estancamiento. Según el exmandatario, Chile arrastra más de una década de paralización en materia de inversión, una situación que, a su juicio, persiste hasta el día de hoy. En este sentido, fue enfático al criticar los obstáculos burocráticos, asegurando que en la actualidad se "inventan" excusas y motivos, utilizando la expresión "inventan la ranita", para evitar la aprobación de proyectos.
Uno de los puntos más críticos abordados por Frei fue la metodología de presentación de observaciones contra las iniciativas sometidas a evaluación. El exmandatario advirtió sobre la existencia de una estrategia coordinada para frenar el avance de las inversiones mediante la presentación masiva de objeciones. Según detalló, existen casos donde se presentan miles de observaciones —mencionando cifras de 1.000, 2.000 o incluso hasta 20.000 en ciertos proyectos—, calificando este proceder como una "producción en serie" cuyo único objetivo es detener la ejecución de las obras.
En este contexto, Frei apuntó a una contradicción fundamental en el discurso público y político. El exmandatario cuestionó que se exija un mayor crecimiento económico y la creación de nuevos empleos mientras, simultáneamente, se mantienen y aceptan obstáculos que impiden la inversión. Para Frei, si se continúa aceptando la "permisología" tal como está implementada, los proyectos en Chile seguirán paralizados, afectando la capacidad de desarrollo nacional.
Esta postura coincide plenamente con el eje económico del Gobierno de Kast, que desde su llegada a La Moneda ha defendido la urgencia de reducir los tiempos de tramitación, agilizar la obtención de permisos y brindar mayores certezas jurídicas y administrativas a los inversionistas. En los primeros meses de gestión, la administración ha buscado destrabar diversos proyectos, destacando el caso de Alto Santorini, iniciativa que ha sido aprobada pero que, al mismo tiempo, ha generado fuertes cuestionamientos hacia el ministro Jorge Quiroz.
La relación entre Eduardo Frei y la actual administración se ha visto fortalecida a través de diversos gestos políticos. El exmandatario aceptó la invitación de Kast para asumir la función de embajador en Misión Especial, un cargo ad honorem que ya había ejercido previamente durante los periodos presidenciales de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Ante las críticas recibidas por asumir esta responsabilidad, Frei ha defendido su decisión argumentando que su objetivo es cumplir con una "labor de país".
Asimismo, el exmandatario ha mantenido su respaldo a la denominada "megarreforma" del Ejecutivo. Esta postura ha generado tensiones con la Democracia Cristiana (DC), partido que manifestó su rechazo a dicha iniciativa. Frei, sin embargo, defendió la reforma señalando que medidas similares han sido aplicadas con éxito en diversos países pertenecientes a la OCDE. En aquel momento, el exmandatario emplazó a los parlamentarios a centrarse en el trabajo legislativo y a dejar de lado las disputas internas.
Este distanciamiento con su sector político se ha hecho evidente. Frei reveló que envió una misiva a la Democracia Cristiana que no obtuvo respuesta, subrayando que, para él, el interés general de Chile debe prevalecer por sobre las "cosas pequeñas".
Finalmente, consultado sobre la estrategia de venta de activos liderada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, Frei evitó profundizar en los detalles técnicos de dicha estrategia. No obstante, realizó una reflexión sobre el liderazgo de la cartera. Si bien reconoció que habría preferido la continuidad del ministro anterior, a quien calificó como un "grandísimo ministro", valoró positivamente la gestión de Jorge Quiroz, asegurando que el actual secretario de Estado "lo está haciendo muy bien".





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