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Gloriana Villalobos y el fin de la hegemonía de Alajuelense en el fútbol femenino

Gloriana Viallobos reveló detalles sobre el último cetro de las moradas que acabó la hegemonía liguista

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Gloriana Villalobos y el fin de la hegemonía de Alajuelense en el fútbol femenino

El Deportivo Saprissa ha logrado romper una inmensa hegemonía que Alajuelense mantenía sobre el fútbol femenino costarricense. Tras un periodo prolongado de dominio por parte de las manudas, el equipo morado ha conseguido alzarse con el título, marcando un punto de inflexión en la competitividad de la disciplina. En una entrevista concedida a La Teja, la mediocampista Gloriana Villalobos compartió las emociones y los desafíos que conlleva este logro, así como la realidad estructural que enfrentan las jugadoras en el país.

Villalobos describió el camino hacia el campeonato como un proceso cargado de presión psicológica. Según la jugadora, el equipo llevaba aproximadamente cuatro años intentando alcanzar la cima, una situación que se volvió progresivamente más pesada con el paso del tiempo. La futbolista confesó que hubo un punto de máxima frustración, llegando a pasar nueve torneos sin lograr el objetivo, lo que aumentó la exigencia y la presión interna y externa. Para ella, obtener el título significó quitarse un peso de encima, reafirmando que la recompensa llega para quienes persisten a pesar de las adversidades.

Sobre el desarrollo del torneo, Villalobos comentó la sorprendente eliminación de Alajuelense en las semifinales a manos de Dimas. A pesar de la ausencia del rival habitual en la final, la mentalidad del grupo morado se mantuvo firme. La jugadora señaló que, independientemente de si el rival era Alajuela o Dimas, la prioridad absoluta era ganar. Esta confianza permitió que el Saprissa se enfocara en su ejecución técnica y táctica, logrando finalmente el cetro. Además, el equipo reafirmó su crecimiento deportivo al vencer nuevamente a la Liga en el partido decisivo por un boleto al torneo internacional.

En cuanto a la relación con las jugadoras de Alajuelense, Villalobos definió la rivalidad como "muy sana", aunque reconoció que la intensidad de los encuentros es comparable a la de partidos internacionales. Existe una sed de revancha natural derivada de la rivalidad general y social entre ambas instituciones. La mediocampista fue enfática en que, a pesar de haber sido campeonas, la mentalidad actual es seguir venciendo a la Liga para reducir la distancia competitiva que existió durante mucho tiempo.

Un factor determinante en este éxito fue el respaldo institucional. Gloriana destacó el apoyo brindado por el presidente del Saprissa, Roberto Artavia, y el seguimiento de Erick Lonis. La jugadora resaltó que, más allá de los recursos provenientes de patrocinadores, la "visualización" y el reconocimiento del sacrificio realizado por el plantel fueron fundamentales. Villalobos aseguró que el cambio en la gerencia trajo un mayor apoyo que, aunque el trabajo se reflejó en la cancha, tuvo un impacto positivo y motivador en el estado mental del equipo, impulsándolas a conseguir el campeonato.

Sin embargo, no todo es celebración. Villalobos aprovechó el espacio para hacer un llamado crítico hacia la profesionalización del fútbol femenino en Costa Rica. Denunció que existen falencias organizativas graves, poniendo como ejemplo los partidos para definir la clasificación a la Uncaf, los cuales calificó como "juegos sacados del libreto" y carentes de organización. La jugadora insistió en la necesidad de implementar protocolos claros y un mayor profesionalismo desde las instancias directivas.

Finalmente, la jugadora expuso la dura realidad socioeconómica de las futbolistas. Reveló que, en la actualidad, no es posible vivir exclusivamente del fútbol femenino en Costa Rica, lo que obliga a las atletas a buscar empleos externos. Villalobos describió su rutina diaria, que consiste en entrenar por la mañana y cumplir jornadas laborales de ocho horas, además de dedicar tiempo a sus estudios en periodismo y marketing digital, así como al cuidado de su nutrición. Según la jugadora, este balance es la diferencia fundamental con el fútbol masculino y representa el sacrificio necesario para que el deporte femenino pueda seguir creciendo y eliminando las brechas existentes.

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