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Asesinan a testigo clave en caso de ejecución extrajudicial por parte de militares en Guayas

El hallazgo del cuerpo sin vida de Yelibert Adrián Moreira Román, de 28 años, conmocionó a Milagro, en la provincia del Guayas. El cadáver, que presentaba una decapitación, fue encontrado la mañana del viernes 7 de agosto de 2026 a un costado de la vía a Yaguachi.

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Asesinan a testigo clave en caso de ejecución extrajudicial por parte de militares en Guayas

La ciudad de Milagro, ubicada en la provincia del Guayas, se encuentra conmocionada tras el hallazgo del cuerpo sin vida de Yelibert Adrián Moreira Román, un hombre de 28 años que desempeñaba un rol fundamental como testigo en un proceso judicial de alta sensibilidad. El cadáver fue localizado la mañana del viernes 7 de agosto de 2026, a un costado de la vía que conduce a Yaguachi, presentando una decapitación que evidencia la violencia del crimen.

Yelibert Moreira no era un ciudadano común en el contexto judicial actual; él era la pieza clave dentro de la investigación que busca esclarecer la muerte de Bryan Ledesma. Este suceso ocurrió como consecuencia de un procedimiento militar registrado el pasado 16 de marzo de 2026. Moreira fue el único sobreviviente de aquel operativo, lo que lo convirtió en el principal testigo y la fuente de información más directa para la Fiscalía en el proceso seguido contra siete militares.

Los hechos que originaron la investigación se remontan al 16 de marzo de 2026. En esa fecha, Yelibert Moreira y su amigo, Bryan Ledesma, regresaban de una jornada de pesca en el sector conocido como La Chunguilla. Durante su trayecto, fueron interceptados por miembros de las fuerzas armadas que se movilizaban en la patrulla denominada Eco Kilo. Mientras que Bryan Ledesma falleció posteriormente a este encuentro, Moreira logró sobrevivir, brindando posteriormente su testimonio detallado ante las autoridades fiscales sobre lo ocurrido durante la intervención militar.

Según la teoría del caso expuesta por la Fiscalía, Moreira relató haber sido sometido, junto con Ledesma, a severas agresiones físicas y al uso de descargas eléctricas durante el procedimiento. Este testimonio fue incorporado como uno de los elementos probatorios más relevantes de la investigación contra los siete uniformados implicados en el operativo.

La relevancia de su declaración quedó aún más evidenciada durante una audiencia de apelación. En dicho acto procesal, la Fiscalía expuso que Moreira había identificado plenamente a uno de los procesados a través de fotografías. De acuerdo con la versión presentada en la audiencia, el sobreviviente reconoció al cabo Franklin Tercero, señalándolo directamente como la persona que lo habría torturado utilizando cables eléctricos.

Además de los relatos sobre su propia tortura, el testimonio de Moreira fue fundamental para reconstruir los últimos momentos de Bryan Ledesma. El sobreviviente relató que, durante las agresiones, escuchó a uno de los militares advertir a otro compañero que había matado a la persona que los acompañaba, refiriéndose a Ledesma.

La investigación conducida por la Fiscalía sostiene que tanto Ledesma como Moreira fueron víctimas de actos de violencia sistemática durante el procedimiento militar. Aunque el caso inició centrándose en la presunta desaparición y posterior muerte de Bryan Ledesma, la Fiscalía reformuló los cargos contra los uniformados a medida que avanzaban las pruebas. Actualmente, los siete militares son investigados por los delitos de presunta tortura y ejecución extrajudicial. De acuerdo con la acusación fiscal, estas infracciones podrían acarrear penas de prisión de hasta 26 años.

Como parte del sustento técnico del proceso, a Yelibert Moreira se le realizaron diversas evaluaciones psicológicas. Los informes periciales resultantes de estas pruebas señalaron que las secuelas psicológicas y físicas que presentaba el joven eran compatibles con signos de tortura. Para validar estos hallazgos, se aplicaron protocolos internacionales reconocidos, específicamente los protocolos de Estambul y Minnesota, los cuales sirven para la investigación y documentación eficaces de la tortura y otras ejecuciones extralegales.

El asesinato de Moreira Román ocurre en un momento crítico del proceso judicial, eliminando la voz del único sobreviviente que pudo dar fe de lo ocurrido aquel 16 de marzo en el sector de La Chunguilla y que había identificado nominalmente a los presuntos responsables de las torturas.

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