La ciudad de Ibarra se vio sacudida la noche del pasado viernes por un hecho de violencia extrema que terminó con la vida de un hombre en el sector del barrio Imbabura. El crimen, ocurrido en la intersección de las calles Zamora y Galápagos, ha generado conmoción entre los residentes de la zona debido a las circunstancias en las que se desarrolló el ataque y la presencia de un menor de edad en el lugar de los hechos.
Según los reportes recabados, la víctima se movilizaba en ese momento a bordo de una camioneta de color vino. El hombre acababa de estacionar el vehículo justo en el ingreso de su domicilio, en lo que parecía ser una llegada rutinaria a su hogar. Sin embargo, la tranquilidad de la noche se rompió en el instante en que su hijo menor de edad descendía del automóvil. En ese preciso momento, dos sujetos desconocidos que se desplazaban en una motocicleta aparecieron de manera sorpresiva, interceptando al conductor.
Sin mediar palabra, los sicarios descargaron varios disparos de arma de fuego a quemarropa contra la víctima. La velocidad y la precisión del ataque no dieron margen de reacción al hombre, quien cayó herido sobre la calzada. Tras ejecutar el crimen, los atacantes huyeron a toda velocidad del sitio, dejando atrás una escena desoladora. Los desgarradores gritos del hijo menor, quien presenció el ataque contra su padre, rompieron el silencio nocturno del barrio, alertando inmediatamente a los vecinos y moradores del sector, quienes salieron de sus viviendas al escuchar las detonaciones y los lamentos del niño.
Al acercarse al lugar del incidente, los ciudadanos encontraron al hombre tendido en el suelo, inmerso en un charco de sangre. Ante la gravedad de la situación, se solicitó la intervención inmediata de las autoridades y de los servicios de emergencia. Personal del Ministerio de Salud Pública se movilizó rápidamente hacia el sitio; no obstante, al arribar y realizar la valoración médica correspondiente, los profesionales de la salud únicamente pudieron constatar que la víctima ya había fallecido, debido a la gravedad de las heridas provocadas por los proyectiles.
Una vez asegurada la zona, se dio inicio a los protocolos legales y forenses. Unidades especializadas de la Dirección Nacional de Investigación de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Secuestro y Extorsión, conocida como Dinased, se hicieron cargo de la escena. Estos agentes, en conjunto con el personal de la Unidad de Criminalística, procedieron a realizar el levantamiento del cadáver. Asimismo, los peritos llevaron a cabo una exhaustiva recolección de evidencias balísticas, incluyendo los casquillos encontrados en el lugar, los cuales serán incorporados formalmente a la carpeta de investigación para intentar esclarecer el móvil del crimen y lograr la captura de los responsables.
La mañana del sábado, el coronel Alex Reina, comandante de la Subzona de Policía Imbabura, brindó detalles adicionales sobre el caso durante una rueda de prensa ofrecida desde la Gobernación. El alto mando policial informó que, basándose en las primeras líneas de investigación, el crimen respondería a un presunto ajuste de cuentas.
En el marco de esta intervención, se reveló la identidad de la víctima: se trata de Francisco C., conocido bajo el alias de «Happy» y oriundo de la provincia de Esmeraldas. Según el registro policial, el fallecido contaba con un amplio historial delictivo, registrando antecedentes penales por delitos de lesiones, asesinato, asociación ilícita, así como por la tenencia y porte ilegal de armas de fuego.
Finalmente, el coronel Reina señaló que las investigaciones han avanzado en la identificación de los medios utilizados para el ataque, confirmando que la motocicleta presuntamente empleada por los sicarios ya ha sido localizada por las autoridades. Dicho vehículo ha sido ingresado como uno de los indicios principales dentro de la investigación que lleva adelante la Policía Nacional para desarticular a quienes planificaron y ejecutaron este asesinato.






