Un reciente hecho ocurrido en las instalaciones de SívarLand ha captado la atención tras la difusión de un material audiovisual que documenta la restricción de acceso de una mascota a una de las atracciones del parque. El incidente se centra en la interacción entre una visitante, que se encontraba acompañada de su perrito, y el personal encargado de la operatividad de los juegos mecánicos del lugar.
De acuerdo con las imágenes distribuidas en el video, se puede observar el proceso en el que la mujer realiza la fila de espera para poder acceder a un juego mecánico. Durante este tiempo de espera, la mujer permanece junto a su mascota, avanzando en la cola de usuarios hasta que finalmente llega su turno de abordar la atracción. El registro visual permite constatar que la acompañante mantuvo al animal con ella durante todo el trayecto de espera previo al abordaje.
Al momento de alcanzar el punto de entrada al juego mecánico, específicamente en el caso de la rueda, la mujer se encontró con el encargado de la atracción. Fue en este punto donde se produjo el intercambio de información sobre las normativas de acceso al juego. Según se detalla en la descripción de los hechos, el operario de la rueda se dirigió a la usuaria para comunicarle las condiciones bajo las cuales podría hacer uso de la atracción.
El encargado del juego mecánico fue explícito al señalar que la mujer tenía el permiso necesario para subir y disfrutar de la experiencia en la rueda. Sin embargo, esta autorización no se extendió a su mascota. El operador le notificó formalmente que el perrito no podía subir al juego mecánico, estableciendo una distinción clara entre el acceso permitido para la persona y la prohibición aplicada al animal.
La razón fundamental esgrimida por el personal de SívarLand para denegar la entrada de la mascota se basó en la naturaleza de la atracción. El encargado informó a la mujer que el juego mecánico en cuestión no cuenta con la categoría de "pet friendly". Esta denominación implica que, dentro de los reglamentos operativos de dicha atracción, no está permitida la presencia de animales, independientemente de que el dueño o propietario desee que el animal lo acompañe durante el recorrido.
El video sirve como evidencia del momento exacto en que se aplica la norma del parque. En las imágenes se aprecia la secuencia desde que la mujer hace la fila hasta que recibe la instrucción del empleado sobre la restricción. El hecho resalta la aplicación de las políticas internas de SívarLand respecto a cuáles de sus atracciones permiten la entrada de mascotas y cuáles mantienen una restricción total sobre las mismas.
En resumen, la situación se desarrolló en torno a la imposibilidad de que una mascota accediera a la rueda de SívarLand debido a que la atracción no está diseñada ni catalogada como apta para animales. Mientras que la mujer fue admitida como usuaria del servicio, su mascota fue excluida basándose en la normativa de "no pet friendly" comunicada por el encargado en el sitio. El incidente quedó registrado en un video que muestra la espera en la fila y la posterior negativa del personal al momento del abordaje, dejando claro que el acceso a este juego mecánico específico está restringido únicamente a personas.






