ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · lunes, 26 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

Zaida Capote y la lucha por la visibilidad de la mujer en la Academia Cubana de la Lengua

En abril ingresó en la Academia Cubana de la Lengua quizás la más notable feminista de las Letras Cubanas. El hecho

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Zaida Capote y la lucha por la visibilidad de la mujer en la Academia Cubana de la Lengua

La intelectual, feminista e investigadora Zaida Capote ha sido incorporada como miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, un hecho que ha generado diversas opiniones favorables entre quienes reconocen en ella a una defensora inclaudicable de los derechos de la mujer y una académica caracterizada por su rigor y tenacidad. A pesar de sus méritos, Capote ha mantenido una visibilidad moderada en los medios de comunicación, aunque su labor en el panorama literario cubano es fundamental para comprender la trayectoria de las letras femeninas desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Para Zaida Capote, su elección mediante votación directa y secreta representa no solo una alegría personal, sino una demostración de confianza en su labor de investigación y escritura. La académica define este ingreso como un honor y un compromiso, viendo en la institución un espacio privilegiado de convivencia intelectual e intercambio de saberes que espera aprovechar plenamente.

Uno de los puntos centrales de su reflexión al ingresar en la corporación ha sido la presencia de la mujer en la Academia. En su discurso de ingreso, Capote centró su atención en un álbum de autógrafos coleccionados por Gertrudis Gómez de Avellaneda. A través de este gesto, buscó restituir simbólicamente el reconocimiento público a Avellaneda, quien en su momento fue impedida de ingresar a la Academia debido a prejuicios patriarcales, una situación similar a la vivida por Emilia Pardo Bazán.

La trayectoria de la mujer en la Academia Cubana de la Lengua, constituida en 1926, ha sido lenta. No fue sino hasta 1957 que Dulce María Loynaz se convirtió en la primera mujer en integrar sus filas, rompiendo con un espacio que, en términos de la teoría feminista, funcionaba como un entorno homosocial. No obstante, Capote destaca que actualmente la institución ha alcanzado una paridad numérica, contando con veinticuatro académicos distribuidos equitativamente: doce hombres y doce mujeres.

El compromiso de Capote con el feminismo nació de experiencias personales de discriminación de género vividas en el ámbito doméstico y escolar. La imposición de mandatos sobre el trabajo del hogar y la limitación de la libertad en comparación con los varones la llevaron a buscar respuestas en las pensadoras feministas. Esta búsqueda le permitió comprender las razones históricas de tales injusticias y combatirlas. En el ámbito de la investigación literaria, observó que las obras de hombres y mujeres se leían de manera distinta, lo que reforzó su búsqueda de justicia y su rechazo a cualquier abuso o desigualdad.

En cuanto a su producción literaria, Capote ha optado por el ensayo como su principal medio de expresión. Argumenta que este género le brinda una ductilidad que aún continúa explorando, permitiéndole recomponer lo existente a través de un acto de voluntad y reflexión. Para la autora, el ensayo es el espacio ideal para sopesar diferentes perspectivas y argumentar usos contrarios, donde el personaje central es la propia autora.

Capote también ha dedicado gran parte de su trabajo a la visibilización de autoras cubanas que no siempre han sido evaluadas con justicia. Denuncia que es frecuente que la obra de las mujeres sea juzgada de forma más arbitraria y tajante que la de los autores varones, especialmente cuando estos últimos cuentan con el respaldo de grupos de poder. Un ejemplo de esto son las críticas hacia la poesía de Avellaneda y de Dulce María Loynaz, a quienes se les negó erróneamente una evolución en su obra.

Recientemente, ha publicado la antología "Vindictas. Cuentistas cubanas" a través de la editorial de la UNAM en México. Esta obra recopila narrativa femenina del siglo XX, abarcando desde Aurelia Castillo hasta Lourdes de Armas, en un periodo que va de 1911 al año 2000. Durante este proceso, Capote rescató a autoras como Herminia Gómez, quien además de escribir cuentos, fundó periódicos y partidos políticos. La antología permite observar líneas comunes como la condena de la violencia contra la mujer, el rescate del folclor y la denuncia social.

Actualmente, la investigadora se encuentra en la etapa final de revisión de un álbum de documentos autógrafos de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que será publicado en Madrid. Asimismo, trabaja en un libro sobre Ofelia Rodríguez Acosta y lidera un proyecto en el Instituto para rescatar y digitalizar revistas feministas de la primera mitad del siglo XX. Este último proyecto es crucial para estudiar la historia de las mujeres en Cuba, aunque enfrenta desafíos económicos para la restauración de los ejemplares dañados.

Como ejemplo de la riqueza de estos archivos, Capote relató el episodio de Alexandra Kolontai, quien durante su paso por La Habana no recibió permiso para desembarcar. Las mujeres del Club Femenino de Cuba intentaron visitarla en el barco para entregarle orquídeas y ejemplares de la revista "La Mujer Moderna", pero el paso les fue denegado, lo que derivó en un agrio intercambio de correspondencia con el secretario del Interior.

Con una formación académica que incluye una licenciatura y un doctorado en la Universidad de La Habana, y una especialidad en Estudios de la Mujer por El Colegio de México, Zaida Capote ha sido reconocida con la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla 23 de agosto y la Orden Carlos J. Finlay. Al definirse a sí misma, lo hace con sencillez: se describe simplemente como "una cubana de hoy".

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video