La situación humanitaria en Gaza ha alcanzado niveles críticos. El Comité Internacional de Rescate, IRC, ha denunciado un escenario de hacinamiento extremo e infestaciones generalizadas de roedores e insectos que exponen a la población civil a enfermedades y a un mayor sufrimiento.
En los refugios y campamentos de desplazados, las familias reportan un incremento en los casos de enfermedades de la piel y piojos. La mala gestión de los desechos y el desbordamiento de aguas residuales están creando condiciones ambientales peligrosas. El IRC advierte específicamente sobre el riesgo de enfermedades transmitidas por roedores, incluyendo el hantavirus, señalando que se requieren medidas urgentes de prevención y vigilancia.
Esta crisis se ve agravada por la escasez de combustible derivada del asedio israelí, lo que impide operar los sistemas de saneamiento y provoca un mayor deterioro de la infraestructura. Scott Lea, director interino del IRC para los territorios palestinos, relata que las familias enfrentan un calor insoportable en tiendas de campaña dañadas y carecen de espacios con sombra, lo que deriva en deshidratación, irritación de la piel y agotamiento por calor.
Numerosas personas manifiestan sentirse despojadas de su dignidad, seguridad y esperanza. Muchas de las viviendas y tiendas ya no son aptas para vivir de forma segura. Ante la presión económica y la pérdida del sustento familiar, el IRC explica que las familias recurren cada vez más a mecanismos perjudiciales, incluido el trabajo infantil.
Asimismo, las mujeres, los niños, los ancianos y las personas con discapacidad enfrentan mayores riesgos, especialmente en instalaciones sanitarias compartidas que carecen de privacidad y accesibilidad. Mientras la atención mundial se centra en la política de la guerra, las vidas en Gaza continúan deteriorándose. Sin mejoras urgentes en agua, saneamiento y acceso humanitario, los civiles seguirán expuestos a riesgos crecientes.
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