Boca Juniors se quedó sin margen de error en la Copa Libertadores. Tras el triunfo de Universidad Católica 2 a 0 frente a Barcelona de Guayaquil, el equipo de Claudio Ubeda quedó obligado a vencer sí o sí al conjunto chileno para avanzar a los octavos de final.
El escenario es crítico. Con los goles de Fernando Zampedri en Santiago, Católica lidera el Grupo D con 10 unidades, seguido por Cruzeiro con 8 y Boca con 7. Para el Xeneize, un empate ya no es suficiente. Incluso si Cruzeiro perdiera en Belo Horizonte, el desempate olímpico favorecería a los brasileños, debido a que Boca perdió en Brasil y empató en la Bombonera. La única alternativa real es ganar para igualar en puntos a Católica y superarla por el resultado de los cruces directos.
El partido decisivo será el jueves 28 de mayo a las 21:30 en la Bombonera. El plantel llega con bajas sensibles: Santiago Ascacibar y Ayrton Costa cumplen suspensiones. Además, la duda persiste con Adam Bareiro, quien intenta recuperarse de un desgarro. El técnico deberá resolver si mantiene a Milton Giménez o si opta por Merentiel como centrodelantero, sumando a Exequiel Zeballos o Alan Velasco para armar un esquema con tres delanteros.
La presión crece, recordando que la última vez que Boca quedó fuera en fase de grupos fue en 1994. No obstante, el club tiene un patrón positivo: en ediciones como 2004, 2008, 2018 y 2022, definió su pase a octavos jugando la última fecha en su estadio.
De no lograr la victoria y terminar tercero, el equipo deberá disputar una llave de dieciseisavos de final para intentar ingresar a la Copa Sudamericana. El destino del Xeneize se define en noventa minutos. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.





