En una declaración contundente realizada este viernes 8 de mayo en Lima, el candidato ultraderechista Rafael López Aliaga anunció que desconocerá los resultados de las elecciones presidenciales en el Perú. Esta decisión, según manifestó el político, se aplicará independientemente de que la victoria en la segunda vuelta sea obtenida por la candidata derechista Keiko Fujimori o por el representante izquierdista Roberto Sánchez. La condición fundamental para evitar este escenario es que el jurado electoral acceda a su exigencia de revisar la totalidad del proceso electoral, ya que López Aliaga sostiene que ha sido víctima de un fraude.
Durante una reunión mantenida con la prensa extranjera acreditada en el país, el candidato fue enfático al señalar que la segunda vuelta no puede proclamar un resultado que él califica como un delito contra la voluntad popular. En este sentido, López Aliaga aseguró que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para defender su postura, advirtiendo que, de ser necesario, procederá a movilizar al pueblo peruano.
El candidato, quien se encuentra en una disputa muy ajustada por alcanzar la segunda vuelta presidencial, se sitúa actualmente detrás de Roberto Sánchez por una diferencia de poco más de 20.000 votos. Ante esta situación, López Aliaga remarcó que sus acciones incluirán solicitudes formales al Tribunal Constitucional para que este organismo declare la nulidad, ya sea parcial o total, del proceso electoral. Asimismo, indicó que tiene la intención de acudir ante diversos organismos internacionales, aunque durante la rueda de prensa no precisó cuáles serían estas entidades.
Para respaldar la posibilidad de movilizaciones sociales, López Aliaga recordó la existencia de un antecedente en la historia reciente del Perú: la Marcha de los Cuatro Suyos. Según el candidato, aquel movimiento logró derrocar a un gobierno que consideraba inconstitucional e ilegítimo, haciendo referencia directa al mandato de Alberto Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000 y es el padre de la candidata Keiko Fujimori.
A pesar de haber afirmado que el país está entrando en un régimen de dictadura impulsado por un grupo de personas ideologizadas de izquierda, López Aliaga mostró un matiz respecto a la operatividad del Estado. El político señaló que no puede ser tan irresponsable como para dejar al Perú sin la representación de senadores ni diputados. Por tal motivo, anunció que los legisladores electos por su partido, Renovación Popular, asumirán sus funciones correspondientes en el Congreso, aunque aclaró que él personalmente no piensa hacerlo.
López Aliaga ha mantenido denuncias de fraude desde el día de las elecciones generales, ocurrido el pasado 12 de abril, aunque hasta el momento no ha presentado pruebas contundentes que respalden sus afirmaciones. En esta ocasión, reiteró su pedido específico de anular la votación en las mesas pertenecientes a la serie 900. Estas mesas son utilizadas principalmente en las zonas más remotas del territorio peruano, áreas donde el candidato tiene una votación residual, ya que su apoyo electoral se concentra mayoritariamente en la ciudad de Lima.
El candidato describió la situación actual como la consumación de un golpe de Estado en Perú, alegando que se le está imponiendo una segunda vuelta con dos personas que, a su juicio, no son legítimas debido a la falta de transparencia en el proceso. No obstante, es importante destacar que López Aliaga rechazó tajantemente las propuestas provenientes de sectores ultraconservadores que sugieren la ejecución de un golpe de Estado cívico-militar. El candidato enfatizó que lo último que desea es romper el orden constitucional, argumentando que dicho orden ya ha sido roto por otros y que él no seguirá esa misma lógica.
Aun así, mantuvo su advertencia de que, si el jurado electoral proclama a los ganadores de manera espúrea y basándose en elementos que no representen la voluntad popular, las protestas sociales comenzarán de forma inmediata. A pesar de la gravedad de sus palabras, consideró que todavía existe un margen de tiempo para que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tome en cuenta los pedidos de su partido, resaltando que aún quedan por contar 1.200 mesas electorales en Lima, su principal bastión de apoyo.
Durante la misma rueda de prensa, su abogado, Wilmer Medina, ratificó la postura técnica del partido. Medina sostuvo que las mesas de la serie 900 fueron creadas originalmente solo para la elección de autoridades municipales en centros poblados, y denunció que en esta ocasión se han utilizado para una suplantación de votos masiva y sistemática en las actas. Al ser cuestionado sobre mesas en zonas remotas de la Amazonía donde el ganador fue el derechista César Acuña, el abogado admitió que no todas las mesas favorecen a Sánchez, y explicó que, precisamente por ello, buscan contrastar sus evidencias con la información de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
En cuanto a los datos oficiales, con el 98,98 % del escrutinio contabilizado, Keiko Fujimori se posiciona como la más votada con el 17,16 %. Le sigue Roberto Sánchez con el 12,02 % y, en tercer lugar, Rafael López Aliaga con el 11,90 %. La diferencia entre el segundo y el tercer lugar es de 20.404 votos a favor del candidato izquierdista.






