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Perú reconsidera la energía nuclear a 40 años de Chernóbil

En 1986, mientras Europa enfrentaba las consecuencias del accidente, desde Perú ya se venía desarrollando la construcción de una ciudadela científica-tecnológica que desarrollaría las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear

Perú reconsidera la energía nuclear a 40 años de Chernóbil

Cuarenta años después del accidente de Chernóbil, que marcó un antes y un después en la percepción global de la energía nuclear, Perú retoma la exploración de esta fuente de energía, pero con un enfoque renovado en seguridad y regulación. El desastre de 1986 impactó profundamente el desarrollo del programa nuclear peruano, que en ese momento avanzaba con la construcción de una ciudadela científica-tecnológica y el Reactor de Investigación RP-10 en Huarangal.

Tras Chernóbil, la opinión pública, marcada por el miedo, obligó a reorientar las prioridades. Si bien el desarrollo nuclear no se detuvo, el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) enfocó sus esfuerzos en investigación, medicina nuclear y otras aplicaciones pacíficas, relegando la generación de energía a un segundo plano. Esta decisión permitió fortalecer las capacidades técnicas y asegurar la continuidad institucional en un contexto internacional desfavorable.

Hoy, la urgencia de diversificar la matriz energética y reducir emisiones ha reabierto el debate. La Ley N.° 32560 reconoce el potencial de la energía nuclear en la política energética nacional, abriendo la puerta a tecnologías modernas como los Reactores Modulares Pequeños (SMR), ideales para zonas alejadas.

Este nuevo impulso se acompaña de un fortalecimiento institucional. Se han desarrollado capacidades para la atención de incidentes a través del Centro Nacional de Emergencias Radiológicas y se consolida el Centro Nacional de Metrología de las Radiaciones Ionizantes. Además, se avanza hacia un marco regulatorio más robusto y un órgano regulador independiente, separando la supervisión del operador para garantizar transparencia y control.

La energía nuclear ya no se considera solo un ámbito académico, sino una herramienta con potencial para el desarrollo en salud, industria, seguridad alimentaria y, eventualmente, generación eléctrica. La lección fundamental de Chernóbil es clara: la seguridad, las instituciones sólidas y la prevención son imprescindibles. Perú, con la experiencia de haber desarrollado su infraestructura nuclear en medio de un evento catastrófico, tiene la oportunidad de avanzar con mayor conocimiento y responsabilidad.

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