Un fenómeno silencioso está afectando a numerosas relaciones, manifestándose no a través de grandes conflictos, sino mediante gestos sutiles y actitudes defensivas que, con el tiempo, deterioran el vínculo afectivo: el autosabotaje en pareja. Expertos advierten que quienes lo ejercen no buscan dañar, sino protegerse emocionalmente, aunque paradójicamente, logran el efecto contrario.
La psicóloga Ana de Gabana (@gabanapsicologia) define esta conducta como “algo que estás haciendo para protegerte, pero que en realidad está rompiendo tu relación”. Se trata de pequeñas acciones inconscientes que alejan a la pareja, como dudar constantemente del amor del otro, buscar señales negativas inexistentes, o ponerse a la defensiva rápidamente.
Un patrón común es el distanciamiento emocional en momentos de vulnerabilidad. “Antes de que nadie me deje ni nadie se vaya, me alejo y ya me voy yo”, explica la psicóloga, señalando que esta retirada anticipatoria es frecuente en personas con miedo al rechazo.
Estas conductas no son intencionales, sino que tienen raíces en experiencias pasadas y temores profundos. Sin embargo, terminan generando precisamente aquello que se intenta evitar: distancia, tensión y desconfianza. El autosabotaje se convierte así en una profecía autocumplida, aumentando el riesgo de ruptura.
Para romper este ciclo, la especialista propone una reflexión personal con preguntas clave: “¿Estoy reaccionando a lo que está pasando o a lo que temo que pase?”, “¿me acerco cuando algo me importa o más bien me estoy alejando para protegerme?” y “¿estoy cuidando de la relación o más bien estoy intentando que no me hagan daño?”.
Ana de Gabana enfatiza que el autosabotaje no es falta de amor, sino un miedo mal gestionado. Reconocer este miedo y comprender su origen es el primer paso para construir relaciones más sanas y duraderas. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.
