Joshua Kimmich, capitán del Bayern Múnich, expresó públicamente su preocupación y dependencia de Harry Kane tras el partido contra el Friburgo, de cara al crucial enfrentamiento de Champions League contra el Real Madrid. Kimmich admitió sentirse responsable por no haber logrado vencer al conjunto blanco en cinco enfrentamientos previos y enfatizó que la presencia de Kane, incluso jugando “en silla de ruedas”, es fundamental para las aspiraciones del Bayern.
La necesidad de Kane radica en su capacidad para enlazar el juego y ofrecer una salida segura cuando los defensas rivales presionan a Kimmich y Pavlovic, quienes carecen de la visión necesaria para distribuir el balón con precisión bajo presión. El delantero inglés, con 48 goles y cinco asistencias en 40 partidos esta temporada, no solo define las jugadas, sino que también se ofrece constantemente para recibir el balón y aliviar la presión sobre el mediocampo.
La situación se complica por las lesiones recientes de Alphonso Davies y Jamal Musiala, y por el persistente problema físico de Kane, cuya naturaleza exacta el club se niega a revelar. El director deportivo, Max Eberl, evitó responder preguntas sobre el tobillo afectado, limitándose a afirmar que el delantero se ha entrenado bien y la decisión final recaerá en el técnico Vincent Kompany.
La directiva del Bayern, encabezada por Uli Hoeness, reconoce el valor de Kane, admitiendo que, a pesar del elevado costo de su fichaje, lo adquirirían nuevamente por una cifra aún mayor. La temporada del Bayern se encuentra en un momento crítico, y la dependencia del equipo en la capacidad de Kane para administrar el juego y marcar goles es evidente. El recuerdo del último triunfo en el Bernabéu, en 2012, con jugadores como Lahm, Schweinsteiger y Kroos, subraya la pérdida de lucidez en el centro del campo y la necesidad de Kane para compensar esa carencia.
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