El reconocido actor estadounidense John Malkovich participó en un conversatorio conjunto entre las cátedras abiertas en homenaje a Roberto Bolaño y Raúl Ruiz de la Facultad de Comunicación y Letras UDP, donde compartió reflexiones sobre su conexión con Chile y las obras de estos dos importantes artistas nacionales. La visita de Malkovich a Chile se enmarca en la presentación de su obra de teatro “El infame Ramírez Hoffman”, basada en un capítulo del libro “La literatura nazi en América” de Bolaño.
Malkovich destacó la habilidad de Bolaño para evocar lugares con una facilidad sorprendente. “Creo que una de las cosas (que me conecta con Bolaño) es que viajo mucho, y creo que él tenía muchos talentos, pero uno que era peculiar era que parecía ser capaz de comunicar lugares sin ningún esfuerzo. No sé de dónde vino esa habilidad, pero ya sea si habla de Costa de Brava, o Ciudad de Juárez, o Nueva York, o Ciudad de México, queda cubierta. Y eso fue algo a lo que respondí”, comentó.
La obra teatral que presenta en Chile se centra en el personaje de Ramírez Hoffman, un aviador involucrado en la represión de la dictadura que, paradójicamente, siente una afinidad por la poesía. Al respecto, Malkovich reflexionó sobre el tema central de la obra: “El personaje de Ramírez Hoffman resalta algo que está presente en todo el libro, que es realmente sobre un desperdicio de una vida humana, es decir, un desperdicio de talento, de cultura, de educación. Y el libro, que puede ser bastante divertido y mordaz, también es infinitamente serio y triste”.
El actor admitió que el montaje de la obra ha sido un proceso desafiante. “Para mí es un proceso de aprendizaje, y uno en el que he fallado. (...) Es duro, demasiado duro. El material de Bolaño demanda distancia y disciplina. Pero no es fácil, y no será fácil en Argentina, y no será fácil en Brasil, por obvias razones. Pero ese es el trabajo que tenemos enfrente de nosotros, y eso es lo que tenemos que hacer”. Malkovich anticipa que la puesta en escena de la obra en otros países de Latinoamérica también presentará dificultades debido a la sensibilidad del tema.
Durante el conversatorio, Malkovich también abordó la cuestión de si el horror puede ser parte del arte. Su respuesta fue contundente: “hay cosas sobre las que hay que ser advertido en la vida. Y una identificación arrogante y abrumadora con la ideología puede ser peligrosa, y la historia lo ha demostrado una y otra vez”. El actor enfatizó la importancia de la oposición crítica a las ideologías extremas, diferenciándola de la justificación de la violencia: “Que no es lo mismo decir ‘me opongo a esto’. Es lo mismo que decir, ¿por qué no te mato y luego no tengo que escucharte?’ Ahí es donde se pone bastante peligroso”.
La relación de Malkovich con Chile también se extiende a su colaboración con el cineasta Raúl Ruiz, con quien trabajó en cuatro películas. El actor describió a Ruiz como una persona excepcionalmente culta y con una perspectiva única del mundo. “He trabajado con algunos directores muy cultos, he sido muy afortunado. Podría decirse que Raúl era la persona más cultivada que he conocido. Tenía una perspectiva del mundo absolutamente única. Había leído todo, había reflexionado sobre todo. Tenía el muy encantador hábito chileno de nunca responder una pregunta directamente, que, personalmente, me encantaba”, confesó.
Malkovich relató que a menudo, durante los rodajes con Ruiz, se dedicaba a formular preguntas sin una intención real, simplemente para observar las respuestas del director. “A menudo, cuando trabajamos juntos, me sentaba en la mañana y pensaba en tres o cuatro preguntas que no significaban absolutamente nada para mí. No tenía ninguna pregunta real, era solo para ver qué diría Raúl”, recordó. Esta interacción, según el actor, se convirtió en un hábito fascinante.
Además de su participación teatral y su vínculo con la obra de Bolaño, Malkovich se mantiene conectado con Chile a través del cine. Actualmente se encuentra involucrado en el proyecto “Wild Horse Nine”, una película filmada en Isla de Pascua y ambientada en el periodo previo al Golpe de Estado de 1973, donde interpreta a un agente de la CIA. Este nuevo proyecto cinematográfico consolida aún más la relación del actor con el país y su interés por explorar la historia y la cultura chilena.






