La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha dado un paso significativo hacia la movilidad sostenible con la inauguración de tres estaciones de carga gratuita para vehículos eléctricos, alimentadas completamente por energía solar. Ubicadas estratégicamente en Zipaquirá y Sopó, estas electrolineras representan una inversión de cerca de 1.700 millones de pesos y prometen beneficiar a más de 200.000 habitantes de la región, además de los numerosos turistas y visitantes que acuden a los parques y aulas ambientales de la CAR en la Sabana Centro.
La iniciativa responde a una necesidad apremiante: el déficit de infraestructura de carga para vehículos eléctricos en Colombia. Según datos de la CAR, existe un déficit superior al 50% de estaciones de carga disponibles, lo que dificulta la adopción masiva de esta tecnología más limpia. “No basta con que las autoridades ambientales insistamos en el discurso de la transición energética. Sabemos que hay un déficit de más del 50% de estaciones de carga para vehículos, por lo cual también debemos invertir para ofrecer soluciones reales y concretas a los ciudadanos, apoyando el proceso de transición hacia los vehículos eléctricos y con ello dejar de emitir contaminantes a la atmósfera”, afirmó Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR, durante la presentación del proyecto.
Las nuevas estaciones se encuentran en tres puntos clave: la sede regional de Zipaquirá, en el barrio Algarra I; el Aula Ambiental Abierta Embalse del Neusa; y el Aula Ambiental Abierta Puente Sopó. Esta ubicación estratégica busca facilitar el acceso a la carga para residentes y visitantes, promoviendo el uso de vehículos eléctricos en áreas de interés turístico y ambiental. La CAR planea expandir esta red en una segunda fase, instalando estaciones en otros puntos de su jurisdicción, consolidando así su compromiso con la sostenibilidad.
A pesar de que el tiempo de carga total de un vehículo eléctrico puede alcanzar hasta seis horas, la CAR ha establecido un límite de dos horas por usuario, lo que permitirá una autonomía aproximada de entre 30 y 40 kilómetros. Si bien esto puede no ser suficiente para un viaje largo, es ideal para recargas rápidas durante visitas a los parques ambientales o para aquellos que buscan una opción de carga conveniente en su día a día. Lo más destacable es que el servicio es completamente gratuito, lo que elimina una barrera importante para la adopción de vehículos eléctricos, especialmente para aquellos con presupuestos limitados.
La iniciativa de la CAR va más allá de la simple instalación de estaciones de carga. Al utilizar energía solar, se garantiza que la electricidad utilizada para alimentar los vehículos provenga de una fuente renovable y limpia, reduciendo aún más la huella de carbono asociada al transporte. Los paneles solares instalados en cada estación generan la energía necesaria para la carga, eliminando la dependencia de la red eléctrica convencional y contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.
Además de vehículos eléctricos, las estaciones de carga también podrán ser utilizadas para recargar motocicletas, patinetas eléctricas e incluso dispositivos móviles como teléfonos celulares y computadoras. Esta versatilidad amplía el alcance del proyecto, beneficiando a una gama más amplia de usuarios y promoviendo el uso de tecnologías limpias en diferentes ámbitos.
La inversión de 1.700 millones de pesos no solo cubre la instalación de las estaciones de carga y los paneles solares, sino también la infraestructura necesaria para garantizar su correcto funcionamiento y mantenimiento a largo plazo. La CAR ha previsto un plan de seguimiento y evaluación para medir el impacto del proyecto en la reducción de emisiones contaminantes y en el fomento de la movilidad sostenible en la región.
El proyecto de la CAR se alinea con las políticas nacionales e internacionales de promoción de la movilidad eléctrica y la transición hacia una economía baja en carbono. Colombia se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 51% para 2030, y la adopción de vehículos eléctricos es una pieza clave para alcanzar este objetivo.
La iniciativa de la CAR también tiene un impacto positivo en el turismo de la región. Al ofrecer estaciones de carga gratuitas en los parques y aulas ambientales, se incentiva a los turistas a utilizar vehículos eléctricos, contribuyendo a la preservación del medio ambiente y promoviendo un turismo más sostenible. Las más de 150.000 personas que visitan anualmente estos espacios naturales podrán disfrutar de una experiencia más limpia y respetuosa con el entorno.
La puesta en marcha de estas estaciones de carga es un ejemplo de cómo las autoridades ambientales pueden desempeñar un papel activo en la promoción de la movilidad sostenible. La CAR ha demostrado que es posible ofrecer soluciones concretas y accesibles para los ciudadanos, impulsando la transición hacia un futuro más limpio y verde. Este proyecto no solo beneficia a los usuarios de vehículos eléctricos, sino a toda la comunidad, al mejorar la calidad del aire y contribuir a la preservación del medio ambiente. La iniciativa de Cundinamarca podría servir de modelo para otras regiones del país, acelerando la adopción de vehículos eléctricos y la construcción de un futuro más sostenible para todos.






