El presidente boliviano Rodrigo Paz presentó ayer un ambicioso proyecto de Ley de Incentivo al Deporte, con el objetivo de transformar el panorama deportivo del país a través de una estrategia que combina inversión pública y privada, beneficios fiscales y la búsqueda de sedes para eventos internacionales de alto nivel, incluyendo la posibilidad de un mundial de fútbol en alguna categoría. La iniciativa, anunciada en un contexto de críticas a la gestión anterior y a la corrupción que, según el mandatario, ha afectado al sector, busca desbloquear el potencial deportivo de Bolivia y convertirlo en un motor de desarrollo económico y social.
Paz fue contundente al señalar que, a pesar de la considerable inversión pública en infraestructura deportiva durante las últimas dos décadas –más de 1.200 canchas y estadios construidos–, los resultados no han estado a la altura de las expectativas. “Lo público en los últimos años puso una ingente cantidad de recursos, pero el deporte fue una excusa para la corrupción y no para construir una sociedad más sana, competitiva y fuerte. Y lo privado fue castigado”, afirmó el presidente, delineando una clara ruptura con el pasado y un llamado a la colaboración entre los sectores público y privado.
La piedra angular del proyecto de ley reside en la creación de un régimen tributario especial diseñado para atraer inversión tanto nacional como internacional. Este régimen contempla excepciones impositivas en impuestos clave como el Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE), el Impuesto a las Transacciones (IT) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para eventos deportivos de carácter internacional organizados en Bolivia. El objetivo, según Paz, es reducir el “costo país” y convertir a Bolivia en un destino atractivo para la organización de competiciones de alto nivel, lo que a su vez generaría un impacto positivo en el turismo, el transporte y el comercio.
“Bolivia como sede internacional significa que va a haber un régimen especial con excepción en el tema impositivo (…) lo cual va a provocar que seamos atractivos sin cobrar impuestos. Eso significa que vamos a reducir el costo país, atraeremos inversiones de alto nivel, turismo, transporte y comercio”, explicó el mandatario, subrayando el potencial transformador de esta medida.
Uno de los anuncios más resonantes fue la gestión de un compromiso, tras conversaciones con el presidente de la FIFA y representantes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), para que Bolivia sea sede de un mundial de fútbol en alguna categoría. Si bien la categoría específica aún está por definirse, la promesa de albergar un mundial representa un hito potencial para el deporte boliviano y un impulso significativo para la imagen del país a nivel internacional.
El proyecto de ley también se enfoca en incentivar la inversión privada en el deporte. Se establecerán beneficios impositivos para patrocinios deportivos, becas y apoyo directo a atletas, con el objetivo de fomentar la participación del sector privado en el desarrollo del deporte boliviano. “Vamos a incentivar más inversión privada con cambios impositivos aplicables a patrocinios deportivos para que el sector privado apueste por deportes específicos o deportistas específicos”, manifestó Paz.
La atención a los deportistas bolivianos es otro componente central de la propuesta. El presidente Paz garantizó el respaldo del Estado a los atletas que representan al país, eliminando cualquier cobro por su participación en eventos internacionales y facilitando el acceso a pasajes, apoyo logístico y financiamiento. Además, se prevé la exención del IVA y los gravámenes arancelarios para la importación de equipamiento deportivo, lo que reducirá los costos para los clubes y atletas y facilitará el acceso a materiales de alta calidad. “Todo lo que se traiga para el deporte, cero impuestos”, remarcó el mandatario.
La iniciativa también busca corregir una práctica que, según el presidente Paz, ha sido perjudicial para el deporte boliviano: el cobro a los deportistas para que puedan representar al país. “Hay deportistas que les cobran para representar a Bolivia. Nunca más les vamos a cobrar. Les vamos a facilitar pasajes, apoyo del Estado, pero también de las empresas privadas”, aseguró.
El proyecto de Ley de Incentivo al Deporte será socializado en las próximas semanas con los diferentes actores del sector deportivo y posteriormente será enviado a la Asamblea Legislativa para su tratamiento y aprobación. Se espera que el debate legislativo sea intenso, dada la importancia estratégica de la iniciativa y su potencial impacto en el desarrollo del país.
La propuesta ha generado reacciones positivas en el ámbito deportivo, con representantes de federaciones y clubes expresando su optimismo ante las posibilidades que ofrece la ley. Sin embargo, también se han levantado voces críticas que cuestionan la viabilidad de algunas de las medidas propuestas y la necesidad de garantizar la transparencia en la gestión de los recursos públicos.
En definitiva, el proyecto de Ley de Incentivo al Deporte representa una apuesta ambiciosa por el futuro del deporte boliviano. Su éxito dependerá de la capacidad del gobierno para implementar las medidas propuestas de manera eficiente y transparente, y de la voluntad del sector privado para sumarse a este esfuerzo conjunto. La posibilidad de albergar un mundial de fútbol, aunque aún incierta, añade un elemento de emoción y esperanza a esta iniciativa que podría marcar un antes y un después en la historia del deporte en Bolivia.






