El Club Portugués de Comodoro Rivadavia vivió una jornada inolvidable el pasado viernes, trascendiendo la mera preparación para la temporada venidera. El evento central fue el emotivo homenaje al histórico dirigente José Guerreiro, cuyo nombre ahora adorna oficialmente el campo de juego del club. La ceremonia, cargada de simbolismo, se vio enriquecida por la presencia de su hijo, el actual capitán del equipo superior, también llamado José Guerreiro, quien compartió sus sentimientos y perspectivas sobre el presente y futuro del club tras el reciente ascenso a la Primera A del fútbol comodorense.
La tarde se desarrolló en el predio del club, congregando a socios, dirigentes, familiares y amigos en un ambiente de camaradería y reconocimiento. La placa conmemorativa, develada antes del amistoso ante Rada Tilly –que finalizó con un empate 1-1–, simbolizó el agradecimiento de la institución a un hombre que dedicó años de trabajo silencioso y desinteresado a su crecimiento, tanto en lo deportivo como en lo social. La asistencia superó las expectativas, con excompañeros de comisión directiva, amigos de toda la vida y vecinos acercándose para compartir este momento especial. El clima, favorecido por un radiante sol, propició una atmósfera de nostalgia, celebración y pasión futbolística.
El capitán José Guerreiro, visiblemente emocionado, expresó su orgullo por el reconocimiento a su padre. “Es un día muy especial. El contexto del primer partido del año, la emoción de un amistoso con un condimento único. El nombramiento del estadio con el nombre de mi viejo, que fue un dirigente de muchos años e hizo muchísimo por esta institución, es algo que nos llena de orgullo. Es un gesto de Alejandro Paillahuala y de toda la comisión directiva que vale la pena recalcar”, declaró a Crónica. Guerreiro también se sorprendió por la gran cantidad de personas que se acercaron a participar en el homenaje. “Sinceramente no pensé que iba a venir tanta gente. Fue una hermosa sorpresa. Ver a muchos amigos de él, gente que lo quería y que compartió tantos años de trabajo, fue muy fuerte. Se dio el marco ideal: un día de fútbol, que es lo que él más amaba hacer acá en su club”, añadió.
El capitán Guerreiro reconoció la responsabilidad adicional que implica llevar el mismo nombre que el estadio en el que ahora defiende los colores del club. “Uno trata de honrar el apellido dentro de la cancha, con trabajo y respeto. Es lo que nos enseñaron desde chicos”, afirmó. Más allá del aspecto sentimental, el volante se mostró consciente de los desafíos que presenta el ascenso a la Primera A. “Sabemos que tenemos por delante un año complicado. La Primera A exige mucho más en todos los aspectos. Hay que redoblar esfuerzos, entrenar mejor y sostener la concentración durante los 90 minutos. Pero nuestro planteo es claro: queremos ser protagonistas. Si peleamos los puestos de arriba, el objetivo principal, que es mantenernos en la categoría, se va a dar como consecuencia”, analizó.
La base del plantel se ha mantenido, lo que considera un factor clave para esta nueva etapa. “Contra Rada Tilly se notó que en los últimos minutos nos faltó un poco de aire, pero eso es lógico en plena pretemporada. Mantuvimos prácticamente la misma base durante los 90 minutos y el desgaste se siente. Estos partidos sirven justamente para eso, para agarrar ritmo y corregir detalles”, explicó. El equipo ya había disputado encuentros amistosos ante la Comisión de Actividades Infantiles y Próspero Palazzo, que permitieron evaluar el nivel físico y futbolístico del equipo.
Para continuar con la preparación, el plantel realizó una gira por Valle de Chubut, donde se enfrentó a Huracán de Trelew y Deportivo Madryn. “Estos viajes nos van a dar el ritmo que necesitamos. Son partidos que exigen concentración y nos ponen a prueba en distintos escenarios. Queremos llegar al inicio del torneo con el equipo bien afianzado”, indicó el capitán. La gira también representa un crecimiento institucional para el club, ya que la logística y la planificación demuestran una mayor capacidad organizativa. El ascenso no solo implica un salto deportivo, sino también una necesidad de fortalecer la estructura del club para sostenerse en la máxima categoría del fútbol local.
El homenaje a José Guerreiro padre no fue un evento aislado, sino una reafirmación de la identidad del Club Portugués. La institución se ha construido a partir del esfuerzo colectivo, el sentido de pertenencia y el compromiso de generaciones que han dedicado tiempo y energía a su crecimiento. El nombre de José Guerreiro en el campo de juego se convierte en un recordatorio permanente de las raíces del club y un incentivo para seguir trabajando en pos de sus objetivos.
El capitán Guerreiro sintetizó la ambición del equipo: “Este club tiene todo para estar en esta categoría y competir. Tenemos una base sólida, un grupo comprometido y una dirigencia que acompaña. Ahora depende de nosotros demostrarlo dentro de la cancha”. Con la frente en alto, Portugués inicia 2026 con la ilusión de consolidarse entre los mejores del fútbol comodorense, honrando su pasado y proyectándose hacia un futuro lleno de desafíos y oportunidades. Cada partido que se dispute en el campo “José Guerreiro” será una celebración del legado de un dirigente ejemplar y una muestra del compromiso de un club que sueña con hacer historia sin olvidar sus orígenes.






