Asunción, Paraguay – 21 de febrero de 2026 – Víctor Hugo Centurión, exarquero paraguayo que defendió los colores del Deportivo Cali entre 2011 y 2012, se entregó a las autoridades de Paraguay en las últimas horas, tras ser objeto de una orden de captura por presuntos vínculos con el narcotráfico. La confirmación oficial llegó desde la Policía y otras autoridades competentes, revelando una investigación que lo conecta con una estructura criminal liderada por Sebastián Marset, un reconocido narcotraficante uruguayo, señalado como uno de los principales responsables de redes de tráfico de cocaína y lavado de dinero a lo largo de Sudamérica.
La entrega voluntaria de Centurión marca un punto crucial en la “Operación Nexus II”, una investigación a gran escala que busca desmantelar el esquema de narcotráfico asociado a Marset. Según la fiscal Ingrid Cubilla, de la unidad antinarcóticos, el exarquero deberá responder por su presunta participación en el rol logístico de la organización, específicamente en la gestión de aeronaves, suministro de combustible y el establecimiento de contactos internacionales para el tráfico de estupefacientes en países como Colombia, Perú y Bolivia. La pena por estos delitos podría alcanzar hasta 22 años de prisión, según las leyes paraguayas.
Las investigaciones apuntan a que Centurión respondía directamente a Dionisio Cáceres, exgerente del club Rubio-Ñú de la primera división guaraní, donde también jugó como guardameta. Cáceres, actualmente prófugo de la justicia, es señalado como un socio clave de Alexis González Zárate y, por supuesto, de Sebastián Marset, considerado el narcotraficante más buscado en Sudamérica. La conexión entre estos individuos revela una red compleja y ramificada que involucra a figuras del deporte profesional en actividades ilícitas.
Marset, quien también tuvo una breve carrera como futbolista en Paraguay y Bolivia, ha sido identificado como un cerebro detrás de operaciones de narcotráfico a gran escala. Su habilidad para moverse entre el mundo del deporte y el crimen organizado ha dificultado su captura y ha permitido a su organización operar con relativa impunidad durante años. La “Operación Nexus II” busca cortar de raíz esta red, desmantelando sus estructuras financieras y logísticas, y llevando ante la justicia a todos sus implicados.
La detención de Centurión se produce en un momento en que las autoridades paraguayas están intensificando sus esfuerzos para combatir el narcotráfico y el lavado de activos. El comisario Ruiz Díaz, en declaraciones a medios locales, destacó que en los últimos días se han realizado arrestos de personas relacionadas con Marset que habrían utilizado el deporte profesional como un mecanismo para ocultar sus actividades ilegales y lavar dinero. “Estamos comprometidos con desmantelar estas redes criminales y garantizar que el deporte sea una actividad limpia y transparente”, afirmó el comisario.
La trayectoria futbolística de Víctor Centurión es extensa, habiendo defendido los colores de varios clubes paraguayos a lo largo de su carrera, incluyendo Sportivo Iteño, Tacuary, Libertad, Sol de América, Olimpia, Sportivo Luqueño, Guaraní y Santaní. Su paso por el Deportivo Cali en 2011 y 2012 representó su única experiencia en el fútbol colombiano, donde logró conquistar la Copa Colombia en 2010. Su nombre, hasta ahora asociado a la pasión por el fútbol, ahora se ve empañado por las graves acusaciones que enfrenta.
El caso de Centurión plantea serias interrogantes sobre la infiltración del narcotráfico en el mundo del deporte y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y prevención para evitar que los clubes y las ligas sean utilizados como fachada para actividades ilícitas. Las autoridades paraguayas han anunciado que continuarán investigando a fondo las conexiones entre el exarquero y la organización de Marset, con el objetivo de identificar a otros posibles implicados y desmantelar por completo la red de narcotráfico.
La noticia ha generado conmoción en el mundo del fútbol paraguayo y colombiano, donde Centurión era recordado como un jugador talentoso y dedicado. Sin embargo, las evidencias presentadas por las autoridades son contundentes y sugieren que su participación en actividades ilícitas fue mucho más allá de lo que se imaginaba. El caso de Centurión sirve como un duro recordatorio de que el narcotráfico puede infiltrarse en cualquier ámbito de la sociedad, incluso en el deporte, y que es necesario estar alerta y tomar medidas para combatirlo.
La investigación continúa en curso, y se espera que en los próximos días se revelen nuevos detalles sobre la participación de Centurión y otros implicados en la red de narcotráfico liderada por Sebastián Marset. Las autoridades paraguayas han reiterado su compromiso de llevar a todos los responsables ante la justicia y de proteger la integridad del deporte y de la sociedad en general. El futuro de Víctor Hugo Centurión, otrora un prometedor arquero, ahora pende de un hilo, a la espera del veredicto de la justicia paraguaya. La sombra del narcotráfico ha caído sobre su carrera y su reputación, dejando una mancha imborrable en su legado futbolístico.






